Nadie quiere pagar por O Celeiriño

salvador serantes VIVEIRO / LA VOZ

LUGO

Promotor y arquitecto, condenados en un juicio, culpan a otros del desplome en el barrio

28 feb 2011 . Actualizado a las 10:21 h.

Sálvese quien pueda, parece ser la consigna entre implicados en los hechos que desencadenaron el desplome de parte del barrio de O Celeiriño, en Viveiro. Una sentencia, contra la que cabe recurso de apelación, ha condenado a los tres demandados por un particular. El Concello insiste en que actuará contra todos los involucrados, cuatro empresas y tres técnicos. En el juicio, los tres imputados derivaron responsabilidades, culpando a la constructora, a la empresa de la excavación, al Concello, a la casa del denunciante...

Al Concello también lo culpa el PP, pero el gobierno local del PSOE no solo lo niega, sino que subraya que, sin la intervención municipal, los afectados cumplirían los tres primeros años de desamparo. La sentencia es contundente: el promotor y el arquitecto son responsables de los daños causados a una casa, lo que no impide que ellos puedan reclamar contra otros.

Apurar por una plaza

Mientras esa opción parece confirmar que los litigios podrían prolongarse en el tiempo, una parte de O Celeiriño presenta cada día un aspecto más desolador. Casas semidesmontadas, agrietadas, apuntaladas y vacías, así como restos de obra y suciedad, confirman el abandono.

Frente a ellas se alza la parte posterior de la estructura del edificio que desencadenó el desastre. Todo empezó en febrero del 2007, cuando un temporal dejase al descubierto el «muy precario» estado de la cimentación de una calle. Después, la Asociación de Veciños O Celeiriño pidió al Concello y a grupos políticos agilidad para autorizar el edificio. Se justificaba porque la promotora cedía 75,8 metros cuadrados para una plaza pública frente a un edificio que podría sujetar el barrio.

En mayo del 2007, el Concello otorgó a Inmo Xerión la licencia de obras. Incluía la excavación de un solar, vaciándolo hasta una profundidad de 9,90 metros sobre la superficie de la calle trasera. En ella se asentaban las viviendas que peores consecuencias sufrieron, a pesar de intentar contener ese terreno con 13 metros de muro.

A medida que avanzaban las obras, las grietas se sucedían en las casas del entorno. Ante el riesgo de desplome, los realojos comenzaron en febrero del 2008 y continuaron en octubre de ese año. De enero del 2009 es la denuncia de un afectado, cuya sentencia se conoce ahora.

Xerión cuestiona al Concello

En ese juicio, la promotora y el arquitecto que redactó el proyecto y dirigió las obras declinaron responsabilidades. Intentaban eludir la condena que les obliga a indemnizar al dueño de una de las casas afectadas, que recibirá parte del dinero de la aseguradora contratada por Inmo Xerión para, entre otras cosas, asumir la «responsabilidad civil por daños a colindantes».

Inmo Xerión y su aseguradora Asefa niegan que las obras produjesen daños, «todo lo más, contribuyeron a agravar una situación previa». Alegan que los causaron obras anteriores en la vivienda del reclamante y el «estado absolutamente deficiente de la red de alcantarillado y saneamiento municipal, lo que provocó una grave inestabilidad del suelo». También sostienen que la situación «era conocida por el Ayuntamiento de Viveiro antes de concederse la licencia de obras y no fue debidamente valorada por los técnicos municipales».

No fue por romper la celosía

Como «los daños solo pueden atribuidos a quienes han tenido una intervención directa en la elaboración del proyecto y posterior ejecución», la promotora y su aseguradora señalan al arquitecto que fue condenado con ellas, a dos arquitectos técnicos, a la constructora y a la empresa que apuntaló el muro pantalla. De esa última, Inmo Xerión dice que su actuación fue «chapucera» y ocasionó los perjuicios. El arquitecto también responsabiliza a esa empresa.

Para la jueza, «no resulta acreditado» que tuviese responsabilidad en los daños porque un acta notarial revela que, en al menos en una vivienda, aparecieron grietas antes de que rompiese una celosía en la estructura del muro de contención.

Dos «deben responder»

La sala uno del Juzgado de Instrucción de Viveiro sentenció que Inmo Xerión «debe responder de los daños» ya que, agrega, «no desistió en su empeño de conseguir llevar adelante la obra», e, incluso «sabiendo que había daños, asumió un riesgo previsible». Del arquitectó que diseñó el edificio y dirigió la obra, el juzgado dice que también «debe responder de los daños» porque «la solución constructiva que adoptó no fue la adecuada desde el inicio de la obra».