Le fallaron las matemáticas y acabó en la medicina

La Voz

LUGO

Antonio nació y fue a la escuela en el lugar al que los niños de media Galicia van de vacaciones: Gandarío. Fue al instituto de Pontedeume y su vocación e intención era estudiar matemáticas, pero a su familia le hacía ilusión que se matriculase en la Facultade de Medicina y lo hizo. Confiesa que la auténtica vocación solo le llegó con el tiempo, pero hoy se siente a gusto con su trabajo.

Su peregrinación profesional pasó por Paradela, Castroverde, Cospeito y O Valadouro. Cuando llegó a Palas los medios aún eran mínimos: un fonendo, unos medicamentos en el maletín y cada médico buscaba habitáculo para ejercer. Le gusta la medicina rural porque en la hospitalaria cada persona es un número.