Extranjeros

José Ramón Ónega

LUGO

09 jun 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Aumenta la población extranjera en Lugo y, naturalmente, en las otras tres provincias gallegas. Marruecos ocupa el primer lugar en el ránking de la inmigración. Vienen a continuación los llegados del continente americano, en particular brasileños, ecuatorianos, colombianos y dominicanos.

Arriban también ciudadanos de países más alejados geográfica y culturalmente como Pakistán, Nigeria, Mauritania e India. Nuestros vecinos portugueses y otras nacionalidades de la Unión Europea, como franceses y británicos, se instalan, asimismo, en nuestros pagos.

Esta inmigración marca sus propias exigencias en lo referente a las costumbres y a los usos sociales. Acabo de leer que en Sarria el aumento de musulmanes demanda el sacrificio de carne por el rito halal o islámico.

Un super local ya ofrece carne sacrificada con arreglo al mandamiento coránico, que exige el degüello de los animales, de lado a lado del cuello, sin aturdimiento previo, mirando hacia la Meca e invocando el nombre de Alá.

Llama la atención la presencia de inmigrantes procedentes de países cálidos, y aún tropicales, que se instalan aquí sin aparente desarraigo. Los árabes, después de la invasión musulmana del siglo VIII, sólo permanecieron en Lugo veinte años.

Se explica esta prisa en largar, por el rigor climático. Las gentes llegadas del desierto, no soportaban la lluvia y la niebla. Ahora, interesa más el cocido, aunque la carne se sacrifique con rito. Extraña que no recalen por aquí más inmigrantes del Este, hijos del frío y que no se oriente la inmigración hacia el medio rural.

Nuestras aldeas, heridas de muerte, expiran en una soledad sonora.

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