El lucense Rubén Castro cambia la metodología de trabajo y da un salto de calidad en su paso de la media a la larga distancia
15 dic 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Rubén Castro se explica con vehemencia. De cada una de sus palabras se desprende pasión por lo que hace. Corre. Es atleta. Y esta temporada, a los 31 años, ha decidido dar un salto, tanto de distancia como de calidad. Del mediofondo al que se había acostumbrado desde niño, al fondo, las largas distancias, los 21 kilómetros de la media maratón. La maratón, de momento, espera.
«Es raro que baje de 160 o 180 kilómetros a la semana», resume Castro sus entrenamientos. Es fácil verle rodar por el paseo del Rato, o junto al Miño, con su grupo habitual (compañero de fatigas de otro de los grandes del atletismo local, Gustavo Platas), para luego regresar a las pistas del Gregorio Pérez Ribera. Aunque este curso su metodología ha cambiado. «Antes hacía más calidad, y ahora más volumen», cuenta. Más kilómetros en las piernas, croses largos para acostumbrarse a la fatiga. «Llegar bien por arriba», como se dice en el argot. El peaje por dejar atrás la prueba fetiche del atletismo español, los 1.500, en pos de nuevos retos.
Y el salto le ha sentado mejor que bien. Nadie mejor que él para decirlo. «Antes el cros se me daba horrible -dice-. Y ahora lo disfruto». Los resultados están ahí. A primeros de diciembre, en Aranda de Duero, finalizó en el puesto 19, a la par de internacionales como Vicente Capitán. «Me veía ahí, con ellos, bien. Y no me lo creía», cuenta. Apenas una semana antes, a finales de octubre, entraba tercero en otra prueba de campo traviesa, el memorial Belarmino Alonso, en Vigo. «¡En un barrizal!», puntualiza.
Adaptado a su tipología
Con el cambio, Castro ha afilado aún más su fisonomía. En carrera, su estampa es fácil de seguir. Su cabellera platino llama tanto la atención como la finura que ha alcanzado para su cuerpo de metro ochenta. La grasa le ha abandonado, y no llega a los 60 kilos de peso. Músculos largos y de bajo consumo. «Tengo que reconocer que mi tipología se adapta mejor a las largas distancias», explica.
Para él, más allá de las variaciones y mejoras en el entrenamiento, el motivo fundamental de su gran inicio de temporada es de índole mental: «Ahora lo disfruto más. Antes siempre tenía la duda de la competición. En este deporte la cabeza es muy importante, creerte que puedes hacer las cosas bien». Y lo refrendó este domingo, con una gran marca (1.07.57) en la media maratón de la Volta á Ría de Ferrol. «¡Me encontré espectacular!», cuenta este atleta amigo de Pentinel, de Óscar Pereiro...
Su objetivo es seguir con la mejora y competir, «sobre todo competir», dice. La siguiente cita, la Lugo Monumental. Y el 31 de diciembre espera poner el pie en la San Silvestre más renombrada de España, la del madrileño barrio de Vallecas.