Días de espera para el chófer oficial

LUGO

Los conductores de la Xunta aguardan con interés no exento de preocupación los cambios que, al parecer, afectarán en breve a la organización de sus servicios

28 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

En el trabajo, en casa, en la sala de espera del médico, en muy distintos ámbitos hablan estos días los conductores de la Xunta de Galicia de los cambios que, al parecer, se avecinan en la organización de su trabajo. Según algunas versiones, la próxima semana sabrán concretamente en qué consisten las modificaciones, pero algunos están preocupados. Y es que han circulado todo tipo de versiones, tantas que hasta han trascendido a la calle y no son pocos los lucenses que entienden la inquietud de los profesionales del volante con cargo al erario autonómico.

Los cambios, ya se sabe, siempre producen cierta inquietud, aunque sean para bien. ¡Y vaya usted a saber si es este el caso en la sección de conductores de la Xunta! De momento, han trascendido algunas posibles reformas, pero nada con marchamo oficial, al menos en lo que atañe a la información que se conoce fuera del citado ámbito profesional.

Dicen quienes aseguran estar informados que una de las modificaciones será que todos prestarán servicio en todos los ámbitos para los que estén cualificados. Si es así, podrían alterarse muchos de los hábitos actuales. En algunos casos, se dice en ambientes de la administración autonómica, algunos profesionales del volante no sabrán ni con qué ropa salir de casa. Claro, no es lo mismo prepararse para conducir por el monte que para cubrir un servicio entre ciudades. Será o no será así, pero decir, sí que se dicen cosas como ésta entre el funcionariado.

El conductor es alguien que comparte durante algún tiempo un ámbito muy reducido con el viajero, ya sea político ya funcionario en misión fuera del útero administrativo que es la oficina. Y claro, hasta ahora con alguna frecuencia se establecían lazos de cierta confianza, o de desconfianza en las capacidades del piloto, y en su discreción. En fin, tampoco es cosa menor ésta, ni está comprobado que los cambios vayan a afectar en el modo indicado. En todo caso, es este otro aspecto que se ha comentado en algún ámbito funcionarial.

Cuidados

Pero hay más, o así se teme entre los que esperan las nuevas disposiciones con inclinación a la crítica. Por ejemplo, el mantenimiento de los coches. Si hasta ahora, al parecer, generalmente cada conductor tenía asignado un vehículo, por la cuenta que le traía se ocupaba de que estuviese a punto, se interesaba por su adecuado mantenimiento. Si, según parece, la asignación de vehículo se hace por misión, entonces, cómo sabrá el piloto en qué condiciones reales está la máquina que debe pilotar. Igual los cambios no van por ahí, pero comentar sí se ha comentado entre algunos de los afectados. Incluso entre profesionales que días pasados coincidieron en una sala de espera para una consulta médica.

Allí, en la sala de espera, para quien tuviera el oído atento, el más veterano de los contertulios relató una anécdota vivida en carne propia años atrás, bastantes años atrás a juzgar por el nombre del viajero oficial que citó y por la edad del piloto. Parece que en un viaje entre Lugo y A Mariña, al pasajero no le gustó la moderada velocidad a la que circulaba, con escrupuloso respeto de las señales. De modo muy educado y correcto, el viajero preguntó al conductor si le parecería mal que condujese él. Y no, no le pareció mal, aunque -reconoció el piloto temporalmente relevado en sus funciones- sintió ganas de frenar en más de una ocasión. No sin cierta sorna, remató el relato señalando que aquella autoridad, que en su vida privada, era aficionada a pisar el acelerador, acabó dándose un notable trastazo con su coche, de marca de gama alta. Y desde entonces -concluyó- conducía más despacio y, según parece, ya no pedía que le dejasen el volante del coche oficial.

No es que entre las reformas en la organización del servicio de conductores de la Xunta se prevean situaciones como la narrada por el veterano piloto. Pero la historia fue expuesta en el marco de una conversación sobre los cambios que se avecinan, y, si es como parece, es probable que den que hablar. Ya se verá, que es cosa de pocos días.