Teatro y cocina solidarios en A Nova

LUGO

Un grupo de lucenses e inmigrantes que colaboran con las monjas del «servicio doméstico» da los primeros pasos para recuperar los talleres sociales en la parroquia

27 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Unos nacieron en Lugo y otros a miles de kilómetros de distancia, pero algo los une: todos encontraron «un segundo hogar» en la casa de las monjas de María Inmaculada. Según lo previsto, las religiosas del «servicio doméstico» abandonarán la ciudad el próximo verano. Ahora, una decena de las personas que han colaborado con ellas a lo largo de los últimos años están tratando de retomar en locales de la parroquia de Santiago A Nova una parte de los talleres sociales y de convivencia que se organizaban en el antiguo palacio de Velarde, sede de la congregación en Lugo.

«Veo al personal con mucho ánimo, y la unión hace la fuerza», explica optimista Juan Carlos, natural de Colombia y uno de los impulsores de las nuevas iniciativas, en las que cuentan con el apoyo total «del padre Suso», el párroco de A Nova. Hace varias semanas que recuperaron las reuniones del grupo de teatro, y ya preparan con emoción la obra que representarán durante la próxima Navidad: La gripe de los Reyes . Intentarán combinarla con una del año pasado. «La otra es muy cómica y en esta los tres Reyes Magos están con gripe y necesitan alentarse para ir a repartir los regalos. El tema de la gripe está de mucha actualidad», sonríe Juan Carlos, que dirige el taller junto a Maricarmen.

El estreno de la pieza tendrá lugar el 22 de diciembre -la hora no está confirmada- en la iglesia de A Nova. También les gustaría llevarla al Gustavo Freire, como ya hicieron otro año.

El espíritu de las religiosas inunda los nuevos cursos, y una de ellas, la hermana Josefina, les está ayudando en estos primeros pasos en solitario.

Cocina con recetas típicas

En esa línea, también les gustaría impulsar de nuevo los talleres de cocina. En principio, convocarán a la gente «que está interesada» para que cada uno explique una receta típica de su país. Un arco iris cultural, ya que entre las personas que todavía acuden a la «casa» de María Inmaculada hay, además de españoles, ciudadanos de Colombia, Perú, Bolivia, Marruecos, Brasil o Cuba.

«Diferente sí que va a ser. Es como si tu te cambiaras de la casa de tus padres a otra», afirma el hombre, pero matiza: «Es cuestión de tiempo, de irnos acoplando al lugar y conociéndolo más, porque en la 'casa' ensayamos horas y horas».