«No dejo de saludar a nadie pero soy incapaz de abrazar a las farolas»

Benigno Lázare

LUGO

El edil popular pone fin a una faceta de su actividad política con un regusto de decepción que personaliza en la actitud hacia él de quien lo sucedió en la alcaldía

22 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Joaquín García Díez amaneció a la vida entre trenes y espera dejarla también entre ellos cuando le llegue el momento natural. Nació en Ferrol, aprendió a gatear y a dar sus primeros pasos en Madrid y con tres años ya vivía con sus abuelos en Monforte, que compatibilizaban la atención de la fonda de la estación con la de Ourense. Cuando se jubile y disponga de tiempo su deseo es dedicarse ha hacer maquetas de trenes. Quizá en uno de los convoyes reproduzca el vagón del que se bajó en en marcha en una ocasión, el municipal, del que está a punto de hacerlo de nuevo según acaba de anunciar esta misma semana. Con el año rematará su etapa en el Concello, que esta vez, dice, será definitiva.

-Usted dijo que la política municipal es la más auténtica. ¿Por qué la deja y se queda con la que se ejecuta a más distancia?

-Es verdad que la política municipal debería ser un paso obligado para todos los que llegan a tener una responsabilidad pública, pero a mí me ocurre que me involucro, me implico, me emociono y apasiono muchísimo con los temas que toco. Como en la política municipal se tocan todos, me quemo en exceso. Por eso es probable que me haya llegado antes que a otros esa sensación de que ya he dado todo lo que podía dar y aportado todo lo que buenamente he podido.

-¿Con qué ánimo se va?

-Pienso que a veces he tenido la sensación de que todas mis propuestas, en las que creía profundamente, fueron rechazadas por el hecho de que salían de Joaquín García y el PSOE las tenía que rechazar, o porque no son buenas para Lugo y estoy equivocado yo.

-¿Sugiere una animadversión por parte de los socialistas hacia usted?

-A lo mejor no es por parte de los socialistas y es por parte de una persona de ese partido. Yo garantizo que no he cambiado y sigo siendo, con mis defectos y virtudes, más o menos el mismo y actúo igual que cuando comencé el mandato.

-Con estilos muy diferentes, usted y su sucesor en la alcaldía alcanzaron objetivos similares, mayorías absolutas para sus partidos y niveles altos de popularidad.

-No sé como nos ven los ciudadanos, pero yo me veo muy diferente de Orozco. Yo no dejo de saludar a nadie pero soy incapaz de abrazar a las farolas. Creo que la función de un alcalde no es estar todo el día cruzando la calle saludando a la gente que va con las bolsas de la compra. La agenda de un alcalde y el tiempo son los que son, y si se pasa todo el día en la calle no puede estar dirigiendo el ayuntamiento.