Una empresa vilalbesa que hace cestas de regalos prevé repetir el ritmo habitual
19 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.La Navidad es en parte un paréntesis. Cambian en cierta manera los comportamientos, varía hasta cierto modo el paisaje cotidiano e incluso se alteran también algunos hábitos. La sensación de crisis parece relajarse un poco, y el hábito de hacer regalos a algunas personas, sea por amistad o por compromiso, se impone sobre otras consideraciones. ¿Lo dudan? Pues sepan que las perspectivas de empresas elaboradoras de cestas de Navidad, que compran tanto particulares como empresas y organismos públicos, parecen por ahora ajenas a palabras como recesión y a medidas como apretarse el cinturón.
Manxares da Chaira, establecimiento que tiene locales en Vilalba y en otros sitios y que pertenece a la Quesería Prestes, afronta el tercer año en que prepara cestas de Navidad. ¿Hay crisis? La responsable, Adela Fernández Cuba, es clara en su respuesta: «Por agora, non», dice.
¿Cuál es la razón? En primer lugar, afirma, las cestas se apartan en cierto modo de lo habitual, e incluyen, en cambio, productos «un pouco diferentes, un pouco específicos».
¿Qué es eso que la responsable del negocio entiende por diferente o específico? Pues ni más ni menos que una presencia de productos a priori alejados de lo habitual en estas próximas fiestas, aunque cercanos siempre, eso sí, a los amantes del buen gusto. Según Fernández Cuba, el turrón, el mazapán o la sidra, sin haber desaparecido del todo, han cedido protagonismo.
¿Cuáles son esas alternativas que osan asaltar ese dominio que hasta ahora semejaba indiscutible? El conjunto parece heterogéneo. Así, Fernández Cuba explica que empieza a extenderse la costumbre de incluir embutidos, conservas o vinos entre los productos objeto de regalo.
Varios modelos
Gastar más o menos está, faltaría más, en manos del consumidor, que puede elegir, en este caso por tres opciones. La más barata está en 30 euros; la intermedia, en 50, y la más cara, en 100. En la primera aparecen un queso de tetilla, un tarro de mermelada de arándanos, una caja de membrillo con nueces, sendas botellas de vino de las denominaciones Ribeira Sacra y Monterrei y una caja de bombones. En la segunda, un queso de San Simón da Costa, membrillo, lomo ibérico, chorizo curado, un tarro de bonito en conserva y cuatro botellas -dos de albariño, dos de Ribeira Sacra y una de licor-.
La tercera opción juega más con la gama de los productos que con los cambios en sí. Por ejemplo, se puede introducir una botella de champán entre los vinos, sin excluir tampoco la presencia de la ventresca de bonito.
«A xente no Nadal córtase menos», asegura la responsable de Manxares da Chaira. sobre las costumbres navideñas. La venta de estos productos empezó en el 2007, se incrementó en el 2008 y parece llamada a crecer de nuevo en el 2009. Será que los afectos propios de las fiestas navideñas pueden más que la crisis.