Las empresas del sector eólico reclutaron a una parte importante de los 5.500 gallegos que trabajan directa o indirectamente para ellas en los municipios de la comarca de A Terra Chá, donde disponen de centros de trabajo. Un porcentaje elevado de esta mano de obra, que obtuvo su especialización en las propias empresas, se encuentra en estos momentos en destinos fuera de Galicia. Fuentes del sector calculan que actualmente están trabajando en diferentes puntos de España y en el extranjeros más de 400 chairegos, la mayoría de ellos menores de treinta años.
Los elevados salarios, en un momento en el que escasean los puestos de trabajo, son el principal aliciente que mueve a estos jóvenes a desplazarse un mínimo de tres meses fuera de sus casas. La compensación económica por este esfuerzo varía entre los 3.000 y los 5.000 euros mensuales, frente a los 900 que ganarían sin el complemento de las dietas. A cambio asumen duras jornadas laborales, en ocasiones en condiciones climatológicas extremas, a cien metros de altura y en trabajos no exentos de riesgo, pese a que la seguridad es una de las máximas de las empresas.
Los grandes gigantes eólicos, como Estados Unidos, dónde falleció recientemente un vecino de Xermade en accidente de circulación cuando se dirigía a su puesto de trabajo, absorben buena parte de estos operarios, que se distribuyen en empresas de explotación, de fabricación de componentes, de puesta en funcionamiento de los aerogeneradores y en las compañías que se dedican al mantenimiento de estos parques. Los datos de empleo proceden de la Asociación Eólica de Galicia, que aglutina a las principales empresas del sector.
Las plantillas de las empresas, especialmente los desplazados, son operarios muy jóvenes, con entre 20 y 30 años, sin cargas familiares y que deciden aprovechar la oportunidad, no solo para hacerse con un empleo, sino para promocionarse dentro del sector y para ganar un dinero que no pagan en otras actividades. Hace unos años fue el bum de la construcción el que desplazó la mano de obra a Canarias y al País Vasco, donde los salarios eran más elevados. Ahora son las empresas eólicas las que están sustentando el empleo en la comarca chairega en un momento en el que otras actividades como el sector lácteo o Ingemarga están en crisis.