Gustavo Platas, Rubén Castro y Juan Pena Holguín firmaron el triplete en el Campeonato Gallego de la milla en A Coruña
26 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Los 1.609 metros que tiene una milla conforman una de las distancias míticas del atletismo. Carrera británica donde las haya (continentalizada después en el kilómetro y medio de la prueba reina del mediofondo español), anteayer, en A Coruña, tuvo un solo color: el lucense. Era el Campeonato de Galicia, y por riguroso orden, primero Gustavo Platas Vidal (Azkar), segundo Rubén Castro Portela (Gimnástica de Pontevedra) y tercero Juan Pena Holguín (San Fernando Lucus), los atletas de la ciudad amurallada coparon el podio, lo tiranizaron.
Gustavo y Rubén, compañeros de entrenamiento, amigos, decidieron endurecer la carrera desde la salida. «Fuimos tirando los dos un poco», relata Platas. «Queríamos imponer un ritmo vivo, distanciarnos», corrobora Rubén. Y así se marcharon, con unos metros sobre los demás en el asfalto de los Cantones. Tenía una lógica, ambos habían corrido un 3.000 el viernes anterior en Vigo, y las fuerzas al esprint podrían escasear. Se anticipaban a una llegada apretada que pudiera abrir el abanico, en la que Juan, que se «reservaba» para el final, aumentaba sus posibilidades. «Es mi forma de correr», explica.
La zancada de Holguín cobró fuerza en los últimos 200 metros. Por delante, Platas imponía la potencia de su 3.38 en 1.500 y dejaba clara su hegemonía con un tirón inabordable para el resto (a pesar de haber atravesado un proceso febril durante la semana). La emoción crecía a sus espaldas, con tres corredores jugándose las medallas restantes. Castro tiraba de riñones y combatía el peso que el ácido láctico lastraba en sus piernas. «Juan se me echó encima», recuerda. «Ni me esperaba poder alcanzarlos», matiza Holguín. El cuarto en discordia, Fernando Pérez, de Noia, también es habitual compañero de los entrenamientos de Platas y Castro.
«Una gran satisfacción»
La distancia más inglesa iba a hablar el gallego de Lugo. Platas tenía tiempo para mirar hacia atrás y contemplar la batalla. Castro resistía el envite, y los jueces confirmaron su segundo puesto. «No pensaba que me acercaría tanto como para estar ahí», confiesa Holguín. Para su rival en una llegada tan apretada, ese segundo puesto supuso «una gran satisfacción».
Gustavo Platas admitía su orgullo por contribuir al segundo puesto de Castro. Por «echarle una mano», como él mismo dice. O como lo define su «compañero de fatigas»: «Una alegría inmensa». Y los tres subieron al podio, lo que habla a las claras de que el mediofondo en Lugo tiene representantes de calidad. «Demuestra el nivel del atletismo en esta provincia, que no sé que tendrá, pero no es normal», sentencia Holguín.
No fueron los únicos lucenses que tuvieron una actuación destacada. Jorge Rodríguez Lariño y Javier Soriano Sutil, ambos del Lucus, terminaron quinto y sexto. Daniel Trigo, del Egovarros de Viveiro, octavo.