Las edificaciones tradicionales hechas con este material contrastan con el poco uso que se le da en obra nueva, como se puso ayer de manifiesto en la Semana Forestal
28 mar 2009 . Actualizado a las 02:00 h.En el cuento de Los tres cerditos , uno de los protagonistas construye su casa de madera para protegerse del ataque del lobo, pero este la derriba de un soplido y el cerdito tiene que refugiarse en la casa de ladrillo de su hermano. Si esta es la idea que les transmitimos a los pequeños, parece lógico que de mayores no quieran saber nada de la madera como material de construcción. Este ejemplo, que puede resultar gracioso, fue utilizado ayer por el director del CIS-Madeira, Francisco Pedras Saavedra, para tratar de ilustrar la relación de amor-odio que existe entre dicho material y los constructores o aquellas personas que se dedican ocasionalmente a la edificación.
Pedras participó en la Semana Forestal, que se está celebrando en el Pazo de Feiras de Lugo, en una mesa redonda sobre la evolución del uso de la madera en el medio rural, en la que le acompañaron el profesor de la Universidad de Vigo Juan Picos y los docentes de la Escola Politécnica Superior del campus lucense Ramón Mariño y Juan Ortiz.
Forjados, tirantes o soportes
Con innumerables ejemplos de usos tradicionales de la madera que han conseguido perdurar hasta nuestros días, Ortiz trató de demostrar el interés patrimonial, constructivo y medioambiental de esos usos, aún a sabiendas de que muchos de ellos fueron realizados por personas que carecían de los conocimientos técnicos precisos, lo cual añade más interés si cabe a ciertas estructuras de madera tradicionales, como los forjados inclinados de cubierta o los tirantes arqueados para ganar luz.
La otra cara de la moneda es la que ofrece la construcción actual, en la que los ejemplos de uso de la madera son prácticamente contados. Como apuntó Mariño, exceptuando algunos museos y restaurantes, las muestras restantes hay que ir a buscarlas al ámbito de la rehabilitación, como ocurre en la catedral de Mondoñedo o en las viviendas del barrio lucense de la Tinería.
Ramón Mariño enumeró algunos de los motivos que se esgrimen para no construir con madera, entre los cuales tienen un gran peso la mala prensa que se le adjudica a este material y su, para algunos, alto precio, a lo que habría que añadir la falta de promoción. De contar las bondades de este material se encargó el director del CIS-Madeira, quien entre otras cosas argumentó que por algo los escandinavos les recomiendan a los enfermos que se vayan a vivir a una casa de madera.