La industria que vive del aire

LUGO

Una empresa de Paradela fabrica alrededor de 500 fuelles diarios. Sus productos son exportados a todo el mundo y pueden encontrarse en lugares como Japón o Chipre

20 ene 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

En pleno debate sobre el concurso eólico, en Paradela radica una empresa que vive desde hace más de 30 años del aire, Fuelles Miragaya.

Al principio su producción apenas alcanzaba los 100 ejemplares y estaba prácticamente centrada en las conocidas sulfatadoras. Al ponerse de moda las chimeneas francesas y las barbacoas, además de incrementarse la producción de vino, el consumo de estos productos aumentó de manera considerable y hoy ya superan los 500 fuelles diarios.

La mayor parte de su producción es para el mercado nacional y adquirida por multinacionales que comercian con utensilios para cocinas a gran escala. El mercado internacional también se surte de sus productos y así es habitual encontrarlos a la venta en países como Japón o Chipre. «Al principio exportábamos nosotros directamente, sobre todo a Canarias, pero comenzamos a sufrir impagos y decidimos vender a fábricas y que ellos las comercializaran», señaló José Miragaya.

Las cosas han cambiado notablemente desde que iniciaron su aventura empresarial. «Al margen de los adelantos técnicos, es necesario innovar cada vez más y adaptarse a los tiempos. Un cambio importante es que antes ningún fuelle llevaba dibujos o grabados y ahora casi todos lo llevan», explicó José Miragaya.

Hace años colaboró con una iniciativa de dar trabajo a internos del penal de Monterroso. «Fue una experiencia muy positiva, pero tuve que parar por reducir la producción por un problema de salud y no conseguir el trabajo necesario para cuatro personas. Ahora estamos abiertos a cualquier iniciativa de este tipo, como la de un centro de rehabilitación de menores que se interesó por la posibilidad sin llegar a concretarse nada», comentó José Miragaya.

En lo que respecta al futuro, aunque reconoce que la crisis no le ha afectado todavía a su negocio, teme que suceda. «La cosa está chunga. Hasta ahora no me quejaba y siempre fuimos aumentando la producción sin problemas, pero ahora comenzamos a ver como hay impagos y tememos que pueda tocarnos a nosotros, aunque esperemos que no suceda», explicó José Miragaya.

Fuelles Miragaya es uno de los más claros ejemplos de que desde el medio rural de Galicia se pueden crear empresas mezclando artesanía, tradición y modernidad. Su próximo paso es poner en circulación una página web para que la gente conozca su trabajo y sus productos. Será un paso importante hacia el futuro.