«Agora dúrmese moito mellor»

José Alonso Quelle

LUGO

Con la apertura de la autovía la vida ha cambiado en San Cosme, San Pedro y San Miguel, en Barreiros. Hay vecinos que dicen que el tráfico se ha reducido un 50%

16 nov 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

«Agora dúrmese moito mellor. E se tes unha boa cama... pois aínda mellor». La sentencia, no exenta de la típica ironía gallega, es de una vecina de San Cosme de Barreiros que toda su vida ha residido en una casa ubicada al pie de la carretera nacional, próxima a la gasolinera. Si hacemos caso al Ministerio de Fomento, frente a ella cada día pasaban una media de 12.000 vehículos -los días punta, hasta 17.000-. «Agora xa se pode coller o pan», apuntaba ayer. Hasta la pasada semana el vehículo del reparto, en sus fugaces paradas, era cimbreado por la corriente que provocaban los coches y camiones que pasaban fugaces por la carretera. La apertura de la autovía todo lo ha cambiado.

En la travesía de San Miguel también son muy conscientes de ello. Otra vecina respiraba aliviada al insistir en lo fácil que resulta dormir ahora. Lo sabe bien. No en vano, las ventanas de uno de los dormitorios de su casa da a la N-634.

«As oito da mañá aínda pasan bastantes coches para Foz. Deben ser de xente de aquí que vai traballar. Pero camións moi poucos, algún de madeira que vai para Navia. Eu penso que o tráfico baixou un 50%», apuntaban ayer en San Cosme. Un lugareño añadió: «¿Os bares? Supoño que algo o notarán».

¿Es así en la travesía de San Cosme? El titular del Café Bar Moderno apuntaba: «Esto é o mellor que lle puido pasar a Barreiros. Os bares e comercios estamos para a xente de aquí e das parroquias do interior». Lo cierto es que antes de la apertura de la autovía apenas se detenían coches en tránsito hacia Ribadeo o Foz. La razón era obvia: no había donde aparcar. Por eso la previsible merma de ingresos está teniendo una incidencia menor. «Ao mellor incluso para algún coche máis», señaló otro vecino.

El restaurante O Asador, en A Cruz do Lobo, es uno de los principales exponentes de los locales de hostelería ubicados al pie de la carretera. Según apuntaban ayer desde el local, es precipitado valorar la incidencia que ha tenido la apertura de la autovía: «Pregúntanme moito, pero agora son meses baixos e estamos máis ou menos como todos os anos. Para ver o efecto hai que esperar a marzo e a que veña a Semana Santa».

Un joven cruza un paso de cebra en la travesía de San Cosme, uno de los puntos negros por los accidentes que acumula. Tanto es así que junto a él colocaron una barandilla de protección para impedir que los camiones se subiesen a la acera, donde nacen las escaleras que dan acceso al bar Mirador. Ahora uno se puede apoyar despreocupado.

Como era de esperar, el cambio se ha notado de forma especial en las gasolineras. La de San Cosme ha rebajado sus ventas entre un 25 y un 30%. El caso es muy parecido al que vivió la de A Devesa cuando se abrió el tramo Ribadeo-Reinante: «Agora case non pasan camións. Un 5% dos que viñan antes, e o tráfico xeral baixou un 30%», señaló un operario de la estación de servicio de San Cosme, quien añadió: «A xente está contenta. Din que polo menos xa pode durmir». «É lóxico, canto máis tramos van abrindo máis tendencia hai a disminuir o tráfico, e todos as empresas se resinten», apuntaron desde la gasolinera de A Devesa.