«No veo más que osos por todos lados»

LUGO

El camionero que arrolló al plantígrado en la A-6, a cuatro kilómetros de Pedrafita, dice que fue muy duro para él ver al animal muerto tirado en la carretera

31 oct 2008 . Actualizado a las 12:08 h.

El camionero que realiza dos veces a la semana la ruta entre Vitoria y A Coruña y que el pasado martes atropelló un oso en la A-6 asegura que desde ese día cada vez que se pone al volante de su tráiler ve cruzarse en la carretera osos y jabalíes. «Me fue duro ver que era un oso -asegura- porque les tengo mucha simpatía. Me dio mucha pena». «¡Ojalá que estuviera vivo!»

Sin embargo, Miguel, que quiso mantener su anonimato, asegura que si el golpe en lugar que con el camión hubiera sido con un turismo, ahora mismo no estaría contándolo. «Esta resistencia -asegura mirando los efectos del golpe y tocando el hierro del parachoques- no la tiene ningún coche».

El vehículo pesado fue trasladado ayer al concesionario de DAF para repararle los desperfectos causados por el golpe contra el plantígrado. La defensa, que es de hierro, está abollada y presenta otros daños, estimados por el dueño del camión, José Luis Vázquez, en unos 3.000 euros.

Casi vuelca

El chófer relata que eran las cinco y media de la mañana y vio una silueta negra que se movía. Pensó que se trataba de un jabalí. «No sé de dónde salió -apunta- pero creo que se cruzó. Intenté esquivarlo y me di cuenta de que no lo había conseguido cuando escuché el golpe». El camionero tuvo que dar un volantazo en su intento de no alcanzar al animal y tuvo la sensación en ese momento de que libró de volcar por poco. «Noté -relata- que se levantó un poco el camión. En esos casos o vuelca o se queda y tocó quedarse»

El conductor insiste en que su velocidad no era excesiva. «Iba a 80 y el oso se plantó delante de mí y se movía a gran velocidad». «En esos momentos -añadió- no hay tiempo ni capacidad mental para reaccionar».

«Paré -relata- retrocedí y cuando vi un oso en el suelo aluciné». El chófer llamó al 112, que envió a personal de conservacion de la A-6. Después avisó a la Guardia Civil y cuando estuvo listo el atestado pudo seguir viaje.

El chófer confiesa que le dio mucha pena ver al plantígrado tirado en el suelo y muerto. Supone que debió de llevar un golpe seco en la cabeza que lo mató al instante. Ante la pregunta de si no hubiera sentido miedo si al bajar se encontrara a un oso herido y enfadado, con ánimo de atacar. «No me dio miedo -insistió- lo que me dio fue mucha pena. Ojalá que estuviera vivo». Lo describió como un animal enorme con una grandes garras.

Miguel se pregunta qué hacía un oso en la A-6. «Desde el accidente -asegura- yo que salgo siempre de noche, no hago nada más que ver osos y jabalíes por todos los lados. Me tocó. La noche siguiente, cuando tuve que hacer el mismo recorrido me volví neurótico».

Otra experiencia

El chófer tuvo una experiencia similar, en aquella ocasión con un turismo y con un jabalí, cuando viajaba desde el País Vasco hasta Cataluña. «Volvía de visitar a mis padres y en una zona montañosa me salió un jabalí. Era bastante más grande que el oso».

Cuando llegó con el camión al concesionario para que le arreglaran los desperfectos, ante el vehículo se arremolinaron varios trabajadores de esta empresa para comprobar los efectos del golpe en el plantígrado.

Todos coincidían en señalar que los desperfectos no se diferenciaban en nada de los ocasionados por los jabalíes, que son reparaciones que realizan con mucha frecuencia en este taller.