Disciplina, intensidad defensiva y velocidad de vértigo fueron los ingredientes que el Azkar empleó en la primera jornada de Liga para derribar a un decepcionante Navarra. Mucho ha cambiado el decorado en el conjunto lucense con un par de retoques en la plantilla y, ahora, con un colectivo bien armado y agresivo, ha firmado dos actuaciones esperanzadoras en el Municipal de manera consecutiva. Los de Bruno García supieron reponerse al mazazo que supuso encajar el primer gol del encuentro y acabaron barriendo a un contrincante que jamás encontró la comodidad en campo de ataque.
Adri dejó destellos para la esperanza y, en caso de fructificar su entendimiento con Fernandinho, los lucenses gozarán de una vanguardia letal. Miguel se bautizó con nota en su debut oficial, mientras que David, con molestias en el cuádriceps, fue reservado por precaución en las filas locales. Esto redujo las rotaciones de los azulones.
La temprana expulsión de Pablo restó ritmo al inicio del encuentro. Al Azkar le sopló el viento a favor con la madrugadora superioridad, pero, contra pronóstico, encajó un tanto cuando el rival jugaba con un hombre menos. El mazazo desorientó a los de O Ceao, que perdieron fe en la presión y profundidad en el ataque hasta que, minutos más tarde, el timón volvió a enderezarse. Adri igualó la contienda con un gol de carambola.
Empuje
El equilibrio en el electrónico trajo consigo la mejor versión del Azkar. Los de Bruno García embotellaron a los navarros en campo defensivo y gozaron de claras ocasiones para tomar la delantera. Las arremetidas de los visitantes, que mostraron una alarmante falta de ideas, se limitaron a esporádicas contras y a genialidades aisladas de Lukaian.
El Prone, sin embargo, no pudo plasmar su superioridad con un gol. De hecho, Adri falló un doble penalti en el último minuto del primer tiempo. El tándem que el ferrolano formó con Fernandinho volvió loca a la defensa de los verdes, que no encajaron nada más comenzar el segundo tiempo gracias a que Uge sacó sobre la línea un remate del brasileño.
Pero tanto fue el cántaro a la fuente, que Adri, con la inestimable colaboración de Gascón, colocó a los lucenses por delante en el marcador y exigió a los de Imanol Arregui que se desperezasen y abandonasen su racanería.
El choque entró en un fase de continuas transiciones en el último cuarto. Bruno García rehuía de esta posibilidad antes del encuentro. Sin embargo, Fernandinho se doctoró en precisión y obligó al Navarra a emplear el portero jugador en los cuatro últimos minutos para cazar un empate a la desesperada.
La expulsión de Dani Fernández enterró las opciones de los visitantes y propició que los lucenses congelasen el balón los dos últimos minutos. Para delirio colectivo, Werner cerró la cuenta en el último segundo del choque.