La iglesia de Vilalba rejuvenece

Xosé María Palacios josemaria.palacios@lavoz.es

LUGO

La iglesia parroquial de Santa María está de nuevo en obras. Desde hace semanas, los andamios son una especie de segunda piel para la estructura exterior del templo, y resultan fácilmente apreciables para cualquiera que pase por la plaza de Santa María, centro de la zona vieja de la capital chairega.

Los trabajos abarcan dos facetas diferentes. Las obras que se ejecutan consisten en pintar los muros exteriores y en colocar canalones, de los que hasta ahora carecía el templo. El sacerdote Uxío García Amor , miembro del equipo pastoral de la parroquia de Santa María, manifestó ayer que el deterioro de la pintura hasta ahora existente era desigual según las zonas.

Los trabajos tienen un presupuesto de 34.000 euros: la pintura se lleva más de las dos terceras partes (25.000). Las mejoras acabarán en próximas semanas, algo que tiene en este caso una explicación añadida: a finales de mes se celebran en la villa las fiestas de San Ramón y Santa María, con lo que la aspiración de tener la iglesia a punto está más que justificada. Los feligreses han aportado fondos para las reformas, aunque se espera también, como afirmó el mencionado sacerdote, colaboración económica del Obispado de Mondoñedo-Ferrol.

Los trabajos se ejecutan después de la reparación que se llevó a cabo hace meses en el altar mayor. Por otro lado, se confía en que más adelante se realicen otras obras, que también se llevarían a cabo en el interior del edificio. Lo que se afrontaría en ese caso sería una renovación de la pintura, que durante años sufrió las consecuencias de la carbonilla que desprendía la calefacción.

Los trabajos suponen además una mejora de la imagen de un lugar destacado de la villa, pues la iglesia está muy próxima a edificios tan simbólicos de la localidad como la torre de los Andrade y el auditorio municipal, diseñado en la pasada década por César Portela .

En las últimas semanas no ha pasado inadvertido un cambio en la fachada principal de la iglesia. Mientras se realizaban las obras, se retiró la cruz que incluía en la parte inferior una serie de nombres, correspondientes a personas fallecidas en la Guerra Civil.

El material que se retiró está guardado en la parroquia. Sin embargo, García Amor afirmó que en la decisión de colocarlo de nuevo intervendría también el Obispado mindoniense. La diócesis no ha tomado todavía una decisión sobre el asunto. Al ser consultado por este periódico, el vicario general, Antonio Rodríguez Basanta , dijo que ni se había tomado una decisión ni se había estudiado una postura sobre el asunto. De igual manera, el delegado diocesano de Patrimonio, Félix Villares , se mostró también prudente sobre el tema a preguntas de este periódico, aunque afirmó que en algunos lugares quedaban inscripciones que recordaban a los muertos en los dos bandos.