Castigo emocional por quejarse

LUGO

Una familia de Paradela critica a la asociación de Amigos del Pueblo Saharaui por dejarla sin un niño de acogida a causa de las protestas que formuló

30 jul 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Ahmed está pasando sus vacaciones veraniegas en León por la caprichosa decisión de los responsables de la asociación Amigos del Pueblo Saharaui, que decidieron que este niño no volviera por tercer año a casa de sus padres de acogida en Paradela por protestar por la manera de hacer las cosas por parte de la asociación que expresó su madre de acogida, Sonsoles López.

Los problemas comienzan cuando la asociación avisa a las familias con un día de antelación que van a celebrar una reunión en Vilalba el pasado 23 de junio. Sonsoles López les llamó para expresar sus quejas y decirles que no era de recibo convocar la reunión con apenas unas horas de antelación. «Les conté lo que sucedía y les pareció fatal, me dijeron que les insultaba y les dije que sólo pedía que tuvieran en cuenta a las familias. Cuando vi que no me estaban ni escuchando decidí colgar».

A los pocos minutos, Sonsoles López recibió una llamada de la asociación. «Al principio me hablaron con educación, pero a los pocos segundos me trató de una manera que sólo puedo definir como misógina, me acusó de desestabilizar a la asociación y me dijo que les sobraban familias para acoger niños. Entonces le colgué».

Los responsables de la asociación llamaron a la responsable en la comarca, Rosa López, a la que le comentaron el caso y ésta se lo comunicó a la familia. Poco después Rosa López les informó que en la documentación que había recibido de niños que pasarían el verano en la comarca no figura Ahmed.

«En ningún momento me informaron ni oficial ni extraoficialmente de que el niño no iba a venir a nuestra casa y supongo que adoptaron esta decisión como una venganza contra mí en la que el niño no tenía ninguna culpa. Seguro que en León está muy bien con otra familia, pero creemos que deberían de haberle preguntado», dice Sonsoles López.

La familia les envió una carta de protesta, pero no recibieron contestación ni tampoco ninguna comunicación de la Xunta. «No respondieron a nuestra carta y creemos que para negarnos la concesión del niño deberían de presentar un informe desfavorable en Vicepresidencia. Si lo hicieron, nosotros no tenemos constancia y supongo que deberíamos de saberlo. Voy a pedir ese informe para conocer lo que pasó», dice Sonsoles López.

Lo que más le duele a Sonsoles López es que no tengan para nada en cuenta a las familias y lamenta que las reuniones sean «mercados ambulantes para reunir dinero cuyo destino no sabemos. Es curioso que todavía nos invitaran para una reunión en Teo sabiendo lo sucedido».