El queso de San Simón da Costa empieza a aparecer envasado como conserva en una forma de preparación aconsejable para platos veraniegos y salsas
29 jun 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Una adivinanza. ¿Qué producto de apariencia bonita y de origen vilalbés llega al mercado envasado en aceite de oliva? ¿La respuesta correcta? El queso de San Simón da Costa; el mismo que asombra por su original forma cónica, por su color dorado, por el aroma que le da el proceso de ahumado y por su potente sabor.
Parte de las peculiaridades del queso elaborado en el municipio vilalbés están en el proceso de ahumado y en la curación. El queso tiene un proceso de maduración mínima de 45 días, pero hay un proceso más largo que busca un resultado diferente la habitual.
¿Se imagina alguien un queso en un tarro? Si la respuesta es negativa, las suspicacias de cualquier incrédulo pueden evaporarse desplazándose a Vilalba, en donde se ensaya el envasado de queso de San Simón da Costa con vistas a otro tipo de uso y hasta de mercado.
La marca Prestes puso en marcha, hace varios meses, este sistema, en el que el queso aparece a los ojos del comprador cortado en tiras. Cada queso tiene materia suficiente para cuatro botes, cuyo peso es de 250 gramos cada uno.
La realización de esta experiencia permite además un hermanamiento entre los olivos de Jaén y los abedules de las laderas de la sierra de la Carba: de los primeros sale el aceite que baña el queso en las latas, y de los segundos, la madera con la que se ahúma el queso.
Adela Fernández Cuba, responsable de la fábrica Prestes, explica que las características del aceite también tienen su toque particular: está prensado en frío, ya que así, afirma, se logra un producto con un olor más intenso que el habitual.
Conocido fuera de Galicia
La difusión de esta variedad es por ahora minoritaria aunque no reducida desde el punto de vista territorial. Con un sabor tan intenso, dice Fernández Cuba, algunos que prueban el queso parecen sorprenderse de que sea gallego. A ferias y mercados de fuera de Galicia se ha llevado esta modalidad, con una respuesta que ha sido buena.
Las posibilidades que parece ofrecer el queso así presentado no admiten dudas. Por un lado, parece indicado para todo tipo de ensaladas; por otro, es tan válido como el elaborado tradicionalmente, o incluso más, para elaborar salsas y acompañar fondues , muy habituales en la gastronomía de Francia y de Suiza. Aunque la experiencia está dando aún los primeros pasos, Fernández Cuba confía en su futuro. De la contundencia del producto no hay duda, pero ya dice el refrán que «tres ges tiene el buen queso: grande, graso y grueso».