Las mujeres mariñanas que opten por acogerse a esa opción reglada tienen que desplazarse fuera de la comarca, en Monforte, sin embargo, se practican desde hace un año. Desde la dirección del Hospital da Costa, situado en Burela, confirmaron que los médicos del departamento de Ginecología se amparan en su derecho a la objeción de conciencia para no practicar abortos.
Que se nieguen a las interrupciones voluntarias del embarazo no implica que en el hospital mariñano no cooperen con quienes optan por esa alternativa. De hecho, desde la gerencia del centro aseguran que cuando una mujer se encuentra en alguno de los tres supuestos legales, sí se le tramitan la documentación necesaria para que pueda abortar en los centros de referencia. Según el Plan de Atención Integral á Saúde da Muller de Galicia, en el caso de toda la provincia quienes no han superado las doce semanas de gestación son derivadas a una clínica privada de A Coruña, Faos. A partir de ahí y hasta el límite legal, establecido en España en 22 veintidós semanas, son remitidas a la Clínica Isadora, situada en Madrid.
De acuerdo con las informaciones facilitadas por dirigentes del Hospital da Costa, hubo una época en la que en ese centro sí se practicaron interrupciones voluntarias del embarazo, siempre en los supuestos legales. Un ginecólogo que hace unos años abandonó el hospital situado en Burela evitaba que las mariñanas tuvieran que desplazarse a otras localidades para acogerse a ese derecho, reconocido por la legislación española en vigor.
Revisión de objetores
En el hospital comarcal de Monforte se practican abortos desde el año pasado. Después de que llegase al centro una circular de la conselleira de Sanidade que pedía la renovación del censo médicos objetores de conciencia -que no se revisaba desde mediados de los años ochenta, cuando fue aprobada la primera ley del aborto- resultó que uno de los cuatro ginecólogos del centro se mostró dispuesto a practicar interrupciones del embarazo en todos los casos legalmente contemplados. Además, ninguno de los anestesistas se declaró objetor. Se da la circunstancia de que la ginecóloga que decidió no objetar es la jefa del servicio, Ana Casal.
Los casos que llegan a las consultas del hospital son derivados, como marca la ley, a una comisión de evaluación, integrada por el director, la propia Ana Casal y el médico especialista correspondiente en función de las características de la paciente. Si recibe el visto bueno de la comisión, el aborto se practica en el hospital.
Las únicas excepciones a esta regla son aquellos casos que presentan complicaciones técnicas que hacen recomendable enviar a la paciente a un hospital más grande y con más medios. En cualquier caso, el número de abortos que se realizan en el hospital de Monforte es reducido. Por ejemplo, en lo que va de año sólo se practicó uno.