Dos armadores vigueses y las 13 personas que integraban la tripulación de un pesquero de ambos empresarios han sido condenados por la Audiencia Nacional a un total de 126 años de cárcel y al pago de 350 millones de euros al ser considerados culpables del transporte de dos toneladas y media de cocaína con destino a Galicia el pasado año.
La sentencia estima probado que los armadores Alberto Martínez González y Javier Hermelo Oliveira «aprovechando sus actividades mercantiles relacionadas con la pesca» constituyeron una «empresa pantalla» con la que adquirieron el barco Nuevo Salmón, en el que se alijaría el cargamento de cocaína interceptado por la Guardia Civil y el SVA. Al ser descubiertos, el armador Alberto Martínez arrojó gran parte del cargamento al mar, quedando a bordo solo cinco fardos y siendo recuperados del agua otros 22. El dictamen cifra en 58 millones de pesetas la recompensa que recibirían los dos armadores por el transporte y entre cinco y seis lo que cobraría cada uno de los 13 tripulantes, cinco de ellos gallegos, y el resto sudamericanos, caboverdianos y un ucraniano.
Escritura anulada
La sentencia llega incluso a anular la escritura de venta ante notario de las acciones de la compañía Numiansa que hizo Hermelo Oliveira a su hermano dos meses antes de llevarse a cabo la operación de transporte de la droga. La Audiencia Nacional estima que dicha transacción se hizo para «simular una aparente desconexión» del armador respecto al pesquero.
El armador Javier Hermelo, hasta el momento sin ningún tipo de antecedentes, y en la actualidad en libertad bajo fianza, es considerado en el fallo como «jefe de la delictiva organización» y, junto a su socio, los encargados de idear el transporte. Ambos son condenados a 16 años de prisión, tres menos de los que solicitaba el fiscal, y al pago de 70 millones de euros cada uno, y también se les prohíbe realizar tarea alguna relacionada con la pesca durante cinco años. Al patrón del barco, Luis Gil, natural de O Morrazo, le fue impuesta una pena de 13,6 años de cárcel y 50 millones de euros, mientras que el segundo patrón, el contramaestre, el jefe de máquinas y el cocinero deberán afrontar 10 años de cárcel y una multa de 40 millones de euros cada uno.
Finalmente, a los marineros de Cabo Verde se les impuso 4,6 años de cárcel y 25.000 euros, mientras que al único tripulante ucraniano se le expulsa del país al considerar que no conocía el cargamento ilícito.