El embajador del país asiático, Slamet S. Mustafa, se reunió con medio centenar de compatriotas que trabajan en varios puertos gallegos, en un almuerzo en Area
25 feb 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Los jóvenes marineros indonesios esperaron durante casi una hora en el restaurante Louzao, en Area, la llegada del embajador del país asiático en España, Slamet S. Mustafa. La de ayer fue la segunda visita que realiza el diplomático a sus compatriotas en Viveiro, por iniciativa de Fishing Work Corporation, empresa mediadora en la contratación de personal extranjero para buena parte de la flota pesquera gallega.
«Muy bien, muy bien, muy bueno...», se limitó a decir el embajador tras recalar en Viveiro, algo molesto por la duración de la ruta en coche desde el aeropuerto. Recordó su anterior estancia en la localidad y eludió las preguntas de la prensa sobre las condiciones de vida de sus compatriotas en la zona, que el propio regidor viveirense denunció hace algunos meses. «Lo importante es la reunión que voy a tener con ellos», declaró para zanjar la conversación.
Antes de sentarse a la mesa con sus paisanos recibió el saludo del alcalde, Melchor Roel, quien agradeció su visita. Acompañado de un intérprete y de responsables de Fishing Work Corporation, con el director general, José Fraga, al frente, el embajador departió con los inmigrantes originarios de su país, la mayoría enrolados en barcos del puerto de Celeiro y otros de A Coruña o Ribeira. En total son 270 los tripulantes indonesios inscritos en pesqueros de Celeiro.
Los marineros del archipiélago asiático trabajan en la flotas de pincho y arrastre de Gran Sol, y también en la de arrastre de litoral. Se trata de personal cualificado, con estudios en las escuelas locales de formación profesional y capacitación básica en salvamento y primeros auxilios. Son hombres jóvenes, de entre 20 y 30 años, que emigran a Galicia con contratos de un año o dieciocho meses. Al acabar este periodo, regresan a casa.
Muchos repiten la experiencia, después de un periodo de vacaciones en sus pueblos de origen, con nuevos contratos de idéntica duración. A diferencia de otros colectivos de inmigrantes de A Mariña, como los peruanos y los dominicanos, los indonesios no buscan asentarse en la comarca. Aspiran a mejorar en su país con el dinero ahorrado con el trabajo en el mar.