La dispersión geográfica de los concellos que forman Terra Chá es una característica ancestral que no ha abandonado nunca a sus distintos términos municipales.
Dos de ellos, Begonte y Xermade, son los que más directamente sufren las consecuencias del alejamiento entre sus vecinos, alcanzando cotas extremas en el primero, donde sus 3.550 habitantes se distribuyen en un total de 19 parroquias, lo que le proporciona las características de un municipio eminentemente rural.
Su alta dispersión geográfica provocó una fuerte recesión poblacional en los últimos cuarenta años, en los que ha perdido la mitad de sus habitantes. Dos parroquias begontinas, Saavedra y Baamonde, superan la cifra de residentes a su teórica capital, ya que la primera tiene 479, en tanto que la segunda algo más de 440. Por su parte, Begonte no alcanza los 400.
De las restantes localidades que conforman la demarcación municipal, en tan solo una, Pacios, viven más de 300 personas. En once de sus 19 entes de población no superan los 200 habitantes, en tanto que dos de ellos ni siquiera llegan al centenar, como es el caso de Baldomar y Virís. Asimismo, alguna de estas parroquias podría verse abocada a la desaparición en el próximo cuarto de siglo, ya que su población está muy envejecida y hace años que no se registra ningún nacimiento.
A todo ello se añade una orografía desfavorable, considerada ya como los últimos rescoldos chairegos, donde aparecen las primeras ondulaciones de la planicie gallega. En esta situación se encuentran las parroquias de San Fiz de Cerdeiras, Donalbai, Santalla de Pena y San Vicente de Pena. Sin embargo, ello no es óbice para que en alguna de ellas se celebren muy buenas fiestas patronales.
Diez parroquias
Pero el caso de Begonte no es el único en la comarca. Xermade presenta una situación similar, aunque no tan desgarradora como en el caso anterior. En este concello sus 2.318 habitantes se distribuyen en diez parroquias, aunque tan solo tres no llegan a los 200 residentes y solamente una, Miraz, no alcanza el centenar.
Los paralelismos con Begonte se encuentran también en que en esta demarcación municipal en que tres de sus parroquias -Cazás, Roupar y Cabreiros-, con más de 400 habitantes, superan en número de habitantes a la capital del concello. Además, las mismas localidades realizan un mayor número de actividades que Xermade, ya que cualquiera de ellas son muy conocidas a nivel provincial por su alto nivel de competición deportiva.
Trabajo en As Pontes
De la misma forma, en ellas se celebran distintos eventos gastronómicos de carácter anual que reúnen a cientos de turistas en épocas estivales. Aunque el fantasma de la desaparición de alguna parroquia xermadina pudo asomarse en la década de los setenta, el mismo se esfumó definitivamente con la llegada de la central térmica de As Pontes, que permitió que muchos jóvenes xermadinos pudiesen tener un buen empleo sin marcharse de casa.
A pesar de ello, la mayor parte de sus habitantes continúan dedicándose de forma mayoritaria a actividades agrarias, favorecidos tanto por el clima como por la orografía de esta parte de la comarca.
Sin embargo, el quid de la cuestión se plantea en la falta de identidad con el término municipal en el que residen, ya que es común que se identifiquen más con Vilalba que con Xermade, aunque pertenezcan a parroquias de este último municipio, aunque esto último no sea mayor problema.