La vicepresidenta tercera pretende elaborar un plan director para fijar las líneas de actuación
12 nov 2007 . Actualizado a las 02:00 h.La amplia red de áreas turísticas dependientes de la Diputación, integrada por cerca de una docena de instalaciones, además de varias embarcaciones, atraviesa una situación de estancamiento y desaprovechamiento. Alrededor de la mitad permanecen sin actividad y sin generar ninguna rentabilidad económica o social, en un estado de abandono debido a diferentes causas.
La vicepresidenta tercera y diputada de Turismo, María Xosé Vega Buján, reconoció tal situación, que en varios casos se prolonga desde hace bastantes años, pero dijo que en estos momentos la Diputación carece de datos exactos de la infraestructura turística. Para poner fin a esta situación anunció la elaboración de un plan director, que podría ser redactado antes de que finalice este año, con el fin de conocer la realidad y comenzar a adoptar las medidas necesarias para aprovechar los medios disponibles «e poñer fin a tal estado que pode ser considerado de despilfarro».
Casi la totalidad de las instalaciones turísticas del organismo provincial están ubicadas en las cuencas de los ríos Miño y Sil, en los municipios de Lugo y de la Ribeira Sacra. También es la propietaria del Mirador de Mondoñedo, establecimiento que está explotado mediante un sistema de concesión pero que, debido al paso del tiempo, necesita una remodelación.
En el municipio capitalino la Diputación es propietaria de Los Robles, en el Miño; del centro de interpretación y de otras instalaciones en el Rato, y del mazo de Santa Comba, en el río Chamoso. En el Miño también tiene los clubes náuticos de Portomarín, Taboada y de Chantada, este último en la presa de Belesar. A cerca de tres kilómetros río abajo dispone de otro establecimiento en el pueblo de Belesar, perteneciente a O Saviñao. En la ribera de este cauce todavía tiene otro más, San Facundo de Ribas de Miño, en el término municipal de Paradela.
En el cauce del Sil la entidad es propietaria de una amplia área fluvial en Augasmestas, en el límite de Quiroga con A Pobra de Brollón, dotada de varias edificaciones hosteleras, de embarcadero y de otros servicios. En Sober tiene igualmente una edificación en el embarcadero de Doade. Los medios disponibles se completan con los catamaranes y monocascos que realizan rutas por los embalses de ambos ríos. Desde hace tiempo está pendiente de recibir un nuevo barco, que aún no llegó porque no se lo habían reclamado a la empresa vendedora.
Situación aproximada
A falta de datos concretos, pocas instalaciones están en una situación que pueda ser considerada de total normalidad, con concesiones estables. En O Rato son utilizados con regularidad los edificios destinados a artesanía y al centro de interpretación, pero el establecimiento hostelero, a pesar de que la concesión funciona bien, tiene problemas con la licencia. También los tiene el mazo de Santa Comba, que dispone de una parte visitable y de otra dedicada a hostelería que explota un adjudicatario particular, aunque la entidad tampoco consiguió completar todos los permisos.
La parte dedicada a hostelería en San Facundo nunca llegó a funcionar, en tanto que las fuertes oscilaciones en el nivel del embalse hacen casi inutilizable el embarcadero del club náutico de Portomarín. El de Taboada funcionó durante el verano pero ahora el concesionario lo dejó. También está cerrado el del pueblo de Belesar, que funcionó en verano, pero el del embalse de Belesar, en Chantada, lleva años cerrado y prácticamente desvalijado. En Augasmestas el complejo de bungalows está cerrado y totalmente desaprovechado, y en sus instalaciones fluviales incluso llegó a hundirse parcialmente una embarcación. De estas, el catamarán trasladado a Lugo sólo llegó a funcionar un verano. El itinerario más rentable, el del Sil, será acortado para su mejor aprovechamiento turístico.