Una boda siempre se recuerda de manera especial, pero la novia que ayer se casó en Samos, Ana López , seguro que no olvida nunca la suya. El motivo es que ella sí podrá decir que realmente su novio, José Luis Ojea , y desde ayer al mediodía esposo, la trató como una princesa. La afortunada llegó al lugar del enlace, nada más y nada menos que el monasterio de Samos, subida en un carruaje realmente de los que se pueden considerar de cuento de hadas. El vehículo en el que llegó la novia y que luego utilizó para desplazarse la pareja de recién casados puede considerarse el Ferrari de los carruajes, un landó inglés de los que sólo se ven por televisión en algún acto social de la alta sociedad británica. La cara de sorpresa de la novia y el padrino cuando vieron aparecer la carroza es de las que hacen época, y eso que ya estaban advertidos de alguna peculiaridad del transporte. El feliz esposo, tal y como reconoció ya el día anterior a la gran cita, quería hacer algo especial y romántico para agasajar a su compañera y la realidad es que lo consiguió con creces. No sólo asombró a su prometida, sino que dejó boquiabiertos a todos los invitados y a numerosos vecinos de Samos y peregrinos que no salían de su asombro cuando veían pasar este original carruaje. El propietario de tan espectacular landó es Eduardo Maceda , que dispone de varios vehículos de este tipo en su finca del Paso de Meire, de la localidad chairega de Belesar. En esta ocasión contó con la aportación de dos conductores expertos, galardonados en varios concursos de destreza y doma a nivel nacional, que se encargaron de guiar el carruaje y conseguir que el trayecto fuera placentero para los viajeros. Para que todo fuera perfecto dos caballos negros de una impresionante prestancia, elegancia y porte ponían una guinda de lujo a una estampa que perfectamente podía situarse en la Inglaterra victoriana, aunque lo cierto es que en un lugar tan paradisíaco como Samos no desentonaban en absoluto. Ana y José Luis cumplieron su gran sueño.