Reportaje | Hallazgos en Codesido Las obras de mejora de esta iglesia vilalbesa, construida a finales del XVIII y principios del XIX, han permitido hallar una inscripción que informa de una capilla de 1594
26 may 2007 . Actualizado a las 07:00 h.La iglesia parroquial de Codesido está en plena fase de cambios. Los trabajos que se realizan en el interior y en el exterior de este templo vilalbés, construido a finales del siglo XVIII y a principios del XIX, son una garantía de un mejor futuro; pero también se han confirmado como un inesperado e interesante viaje al pasado. En el cuerpo central del templo, cerca de uno de los muros laterales y de la zona por la que se accede a la sacristía, apareció una inscripción en piedra que revela la existencia de una capilla en el siglo XVI. «Francisco Freire, vicario de Montenegro, y su heredero y sucesor de esta jurisdicción, hicieron y dotaron esta capilla. Año 1594». Ese es el contenido del texto, tal como lo leía anteayer el párroco, José Boullosa. La piedra está ahora guardada dentro de la iglesia, aunque no se descarta, según explicó Boullosa, que se coloque en uno de los muros interiores de un edificio que está en plena fase de transformación. La aportación de la parroquia y la intervención del Obispado de Mondoñedo-Ferrol, que ha sufragado la redacción del proyecto y la supervisión arqueológica, ha permitido acometer unos trabajos que han ofrecido otros datos de interés. Junto a la puerta de la sacristía aparecieron restos de una antigua tumba, con losas de pizarra que marcaban prácticamente la figura de un cuerpo. Los trabajos, mientras tanto, siguen adelante con el propósito de ofrecer una imagen remozada y de frenar el deterioro que podía causar la humedad. Tanto el primer objetivo como el segundo se persiguen en actuaciones que se realizan en el interior y en el exterior. Suelo de piedra La imagen que ofrecerá la iglesia a feligreses y visitantes mantendrá las piedras que antes se encontraban en el pasillo central; el resto de la nave principal y la sacristía tendrán también suelo de piedra, aunque serán, como explica Boullosa, nuevos bloques de granito los que se instalen. También se prevé acondicionar, en el atrio, un pasillo de acceso en piedra a una puerta lateral. Mientras tanto, por debajo de ese suelo en el que la piedra será protagonista, se han colocado una capa de cemento, un drenaje y un sistema de circulación de aire que favorece que el agua circule y no quede estancada. Una de las causas que explican la aparición de problemas de humedad se debe, afirma Boullosa, a la situación de la iglesia, que por ubicarse en una pequeña hondonada resultaba hasta ahora vulnerable ante esa situación. Otro apartado que se pretende mejorar es el del alumbrado, ya que se estudiará, dice Boullosa, la colocación de luces en el suelo del atrio para suprimir sendos focos situados actualmente en el campanario y en un muro lateral. Por otra parte, las imágenes del altar mayor se han retirado mientras duran las obras. Son tallas del siglo XVII en las que no se han percibido problemas de carcoma pero que también se mejorarán, anuncia el párroco. Está claro que cuando las obras concluyan, la iglesia afrontará el futuro enseñando con más esplendor su pasado.