Reportaje | Lugo tuvo su época dorada en el textil La propietaria de Almacenes Rodríguez, que asegura que el negocio llegó a contar con 18 empleados, dice que «la gente de ahora desconoce el lenguaje de la confección»
09 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.ANTIGÜEDAD. Aunque no se sabe la fecha exacta, la foto pudo haber sido tomada en 1939 ADAPTADA. La instantánea muestra el cambio de época y las reformas realizadas en Rodríguez Como les ocurrió a tantos otros gallegos a principios del siglo pasado, Jesús, Pepe y Vicente Rodríguez Prieto, tres hermanos de una familia de quince, se vieron en la necesidad de subir a uno de aquellos barcos de la emigración. Decididos a desembarcar en tierras iberoamericanas, corrían los primeros años de la década de los 20, Cuba fue el lugar escogido para intentar hacer fortuna. En la isla caribeña establecieron la tienda de tejidos «La República». Su estancia allí, sin embargo, no fue muy prolongada y al cabo de algunos años regresaron de nuevo a España. Fue en ese momento cuando los tres hermanos, y un cuarto que también participó durante algún tiempo, fundaron los Almacenes Rodríguez. La tienda continúa situada en la que es en la actualidad rúa do Teatro y son muchos los que aún hoy recuerdan aprovechar el viaje en autobús hasta Lugo -por aquellos años las casas en donde había coche particular eran muy pocas- para adquirir tejido en dichos almacenes. El siguiente paso era llevárselo a la modista o el sastre del pueblo para que realizara la confección. Debido a los avatares propios de la vida, uno tras otro, en 1989 fallecía el último de los tres hermanos fundadores. Y es en ese momento cuando su sobrina, María del Carmen Rodríguez Rey, que hasta entonces se dedicada a la enseñanza, decide hacerse cargo del negocio. Reformar un viejo local Sin experiencia en el comercio, María del Carmen Rodríguez pide la excedencia y se viene de As Pontes, junto con su marido, para dirigir el establecimiento. El primer reto era reformar y modernizar el local, circunstancia que aprovecharon para reorientar también algunas secciones, sin afectar a la calidad, dice. Antaño se vendían mantas y alfombras, paquetería (artículos de lencería), pañería y también tejidos para hacer sábanas y abrigos. Los tiempos cambiaron pero el cachemir, la seda y el lino natural siguen identificando a este establecimiento lucense, donde tienen claro que comprar una tela buena siempre compensa más que adquirirla de peor calidad. «La modista o el sastre nos va a cobrar por su trabajo tanto si la tela es buena como mala, por lo que conviene que el tejido sea el mejor, para ir más vestido y ahorrar en relación a lo que costaría adquirir en el mercado la prenda ya hecha», señala Mari Carmen. Telas y estraperlo Con más de 75 años a sus espaldas, el local que alberga a los Almacenes Rodríguez era más reducido antaño. En las mismas instalaciones había vivienda y comercio, donde hoy casi todo es de exposición al público. La actual propietaria desconoce la fecha exacta de apertura, aunque documentalmente se tiene constancia de que los dos primeros empleados que tuvo el negocio fueron contratados en 1935. Se piensa, así, que fue poco después de 1930. Desde entonces, el establecimiento forma parte del comercio y la vida de los lucenses, si bien durante la Guerra Civil permaneció cerrado algún tiempo. No sería un obstáculo, sin embargo, para que de puertas adentro se hiciera alguna venta e incluso se practicara el estraperlo terminada la contienda. Donde hoy podemos ver estantes llenos de tejidos y una gran variedad de colores, con facilidad podemos imaginar la venta de productos de primera necesidad, como el azúcar o los garbanzos. En fiestas ni se cerraba Hubo una época, según recuerda la propietaria con 59 años cumplidos, en la que proliferaron los establecimientos dedicados a la venta de tejidos. Sobre todo, atestigua Mari Carmen, en los bajos de la actual rúa da Raíña. Añade que Almacenes Rodríguez llegó a dar empleo a 18 trabajadores y en la actualidad es el único que como tal queda en Lugo. Antiguamente compartía tamaño con los Almacenes San Marcos, que cerraron sus puertas no hace demasiado tiempo. Al parecer cuando más clientes había era en los días de mercado y durante las fiestas de San Froilán. «En esas fechas ni siquiera cerrábamos», señala Rodríguez Rey, quien recuerda que les favorecía el hecho de que los autobuses paraban en la rúa Castelao. El futuro incierto La propietaria de los Almacenes Rodríguez se queja de que cada vez es más difícil encontrar dependientes que sepan cortar la tela. «Despachar es fácil pero no cualquiera tiene habilidades para calcular y cortar la cantidad justa de tela que hace falta para confeccionar lo que pide el cliente», explica Rodríguez Rey. Por otro lado, también dice que «la gente de ahora desconoce el lenguaje de la confección», lo que añade incertidumbre al futuro de un negocio que ayudó a vestir a muchos lucenses.