Quince días después del hallazgo, persisten numerosas incógnitas sobre el «extraño suceso» Parientes y amigos asistieron al sepelio en la parroquia de donde es originaria su familia
10 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.?yer por la tarde fue enterrado en la parroquia valadourense de O Cadramón Juan Carlos Estévez González, natural de Madrid y residente en Burela desde hace más de dos años. El sepelio se celebró catorce días después de que fuese hallado en Budián, otra parroquia de O Valadouro, con el cuerpo prácticamente incinerado y reclinado en el asiento trasero de su coche, que también fue pasto de las llamas. Hoy, quince días después del fallecimiento, persisten numerosas incógnitas sobre un suceso que autoridades como el subdelegado del Gobierno en Lugo no dudan en calificar de «extraño». Las pompas fúnebres se celebraron en la población de la que es originaria su familia y comenzaron alrededor de las cuatro de la tarde de ayer. Asistieron familiares, amigos, conocidos y vecinos de la parroquia. Se demoraron porque de su cuerpo quedaron poco más que los huesos. Aunque desde un primer momento ya se barajó la posibilidad de que correspondiesen al propietario del vehículo, fue necesario confirmarlo mediante pruebas forenses, comparando su ADN con el de su madre. Anteayer, lunes, trascendió que había quedado acreditado que el cadáver que apareció en el Audi A-4 matrícula M-4543-TV, correspondía a Juan Carlos Estévez González. La Policía Judicial de la Guardia Civil continúa con las pesquisas que inició el pasado día 27 de diciembre, por la noche. Fue entonces cuando un conductor comunicó que había encontrado un coche ardiendo, aparcado en una curva de la carretera LU-1502, a unos cuatro kilómetros de Budián. Quienes participaron en la extinción del fuego se quedaron estupefactos al descubrir que en en el asiento trasero del automóvil había un cuerpo calcinado. De momento sólo está confirmado que murió antes de que comenzase a arder el vehículo.