?l alcalde, José López Orozco, aprovechó la visita a las obras en la N-VI para dar «o último aviso» a la empresa que las ejecuta y que es también la encargada de la mejora de la calle Santiago y del acceso a Galegos. La de ayer fue una reprimenda en toda regla a la citada firma, con cuyos máximos responsables se entrevistará el alcalde en los próximos días, para exponer su malestar por la lentitud en los trabajos. El presidente de la corporación municipal dijo que las relaciones del Ayuntamiento con la empresa son muy buenas, pero, acogiéndose al conocido refrán, le dejó claro que «amiguiños sí, pero Lugo polo que vale». Dijo que si la empresa corta una calle para hacer obras tiene que ser para eso, para ejecutarlas, y no para tener parados los trabajos. López Orozco reconoció que, pese a todo, hasta el momento no se han aplicado sanciones a la firma. El presidente de la corporación municipal hizo de su paseo por los desmontes de la N-VI un acto de claro contenido político. Dijo que quien no ve las obras que hay en la capital lucense es porque no vive en ella; son -señaló- el reflejo de la gestión del gobierno local, y, con su existencia, ponen de manifiesto que durante años «Lugo estivo esquecido». Ahora -afirmó el alcalde-, desde que Zapatero preside el Gobierno y Touriño está al frente de la Xunta, «claro que se ven obras en Lugo».