Una lavandería adaptada

LUGO

FOTOS: ÓSCAR CELA

Crónica | Aspnais ocupa a catorce jóvenes en el taller Los chavales reciben una gratificación por un trabajo con el que quieren incorporarlos al mercado laboral. Equipos deportivos e instituciones figuran entre su clientela

29 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

?a lavandería es uno de los siete talleres que tiene en funcionamiento la asociación Aspnais. Ocupa a catorce jóvenes con distintos grados de discapacidad, que preparan más de 2.500 kilos de ropa cada mes. Entre sus clientes figuran equipos de fútbol, talleres, Protección Civil, la Guardia Civil y la Policía, además de numerosos particulares y negocios. Los catorce jóvenes, todas mujeres, menos dos chavales, se encargan, bajo la supervisión de dos monitoras, de todo el trabajo. Cada uno colabora en función de sus posibilidades. Unos le dan la vuelta a la ropa, otros la meten en la lavadora. También hay quien se encarga de ponerla en marcha, de planchar la ropa, de doblarla o de colocarla para entregarla a sus clientes. Al final de mes reciben una gratificación, que varía según la productividad, y que los chavales reciben como fruto de su esfuerzo. La lavandería, que trabaja para clientes externos desde el año 1997, se encarga también de las prendas de los 36 internos de la residencia y de la que generan los comedores y la cocina, lo que supone unos 1.600 kilos al mes. Elena Ferreiro, una de las monitoras, la más veterana, que lleva 20 años trabajando con Aspnais, asegura que su trabajo le da grandes satisfacciones: «Nós ensinámoslles cousas, pero tamén aprendemos moitas cousas deles». La monitora está satisfecha porque todos los que trabajan en su taller pueden hacer cosas. Las tareas las asignan en función de las capacidades. «Uns pranchan, outros frotan a roupa, dánlle a volta. Funcionamos coma unha cadea cunha engranaxe perfecta». Elena Ferreiro, que ha visto crecer a muchos de los integrantes del taller, siente una gran satisfacción al ver como los chicos van aprendiendo y superándose poco a poco. Asegura que hacen cosas que sus padres nunca pensarían que serían capaces de conseguir: «Algúns asústanse de que saiban poñer unha lavadora. O problema é que despois chegan á casa e non lles deixan facer nada». La complicidad entre las monitoras y los chicos es total. Los clientes suelen ser generosos y dejan propinas que se emplean en comprar cosas para compartir, como bombones o café. En otras ocasiones es algo de uso colectivo, pero necesario para el taller. Una campeona Entre las planchadoras se encuentra Sandra Quinteiro una medallista en los Special Olympics, en la modalidad de esquí. Consiguió tres medallas de oro, dos de plata y otras tres de bronce en la última competición que se disputó en Japón. Esta muchacha asegura con total convencimiento que está muy contenta por tener un trabajo. «Es un regalo -dice- poder tener un trabajo y poder ayudar a mi monitora que me enseñó a planchar». Sandra afirma que le gusta lo que hace, aunque también le encanta practicar deporte. Además de esquí, que practica en la semana que los chicos de Aspnais van a Candanchú, también juega a baloncesto. La actividad de los integrantes del taller no impide que puedan participar en actividades que comparten con otros jóvenes de Aspnais. Disfrutan de vacaciones en agosto, Semana Santa y Navidades y acuden a las competiciones. La lavandería no cierra en esos días por responsabilidad hacia sus clientes. Las monitoras y otro personal se encargan de que la ausencia de los operarios sea lo menos notoria posible. La pretensión del taller, según asegura el gerente de la asociación, Manuel Fernández, no es la de competir con las lavanderías profesionales. Con esta actividad tratan de conseguir que los chicos se sientan útiles, en función de sus capacidades y se incorporen al mercado laboral. De momento lo han conseguido con una de las chicas, que trabaja en la lavandería del Gran Hotel. Aspnais montó inicialmente la lavandería para servicio propio, pero hace diez años decidió ampliar su actividad a la clientela exterior. Su éxito radica en el boca a boca. Equipos como el Prone y el Azkar, entre otros, llevan sus bolsones de deportes con la ropa sucia al taller de la Rampa de Claudio López. Por 2,45 euros el kilo se llevan la ropa perfectamente lavada, planchada y doblada con esmero. También limpian alfombras.