La Agencia Tributaria y la Xunta son los dos de la ciudad que tienen un escáner activo La variación de los sistemas se debe a que permiten ajustarlos con diferente intensidad
17 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.En estos momentos sólo uno de los edificios oficiales más frecuentados por el público en Lugo dispone de medidas de control de acceso de personas que resulten suficientemente fiables para evitar, por ejemplo, lo que ocurrió en Ourense cuando aparecieron cartuchos de dinamita en la Delegación de Presidencia. Es el inmueble de Hacienda y de la Agencia Tributaria, que no es el único que tiene en funcionamiento un detector de metales y un escáner, pero sí es el más riguroso. Este sistema de control tiene varios niveles y permite ajustarlo según las necesidades de cada lugar, e incluso desconectarlo momentáneamente para facilitar la entrada de grupos o evitar aglomeraciones. Eso explica que una persona no consiga entrar en el inmueble que tiene Hacienda en A Raíña con las llaves o el teléfono móvil en el bolsillo y, sin embargo, al edificio administrativo de la Xunta sí se puede acceder. El de los juzgados, de reciente reconstrucción, tenía un arco detector que nunca llegó a entrar en servicio. En las últimas semanas fueron realizadas obras de instalación de una cabina para controlar la entrada, con la incorporación de un escáner que la Xunta pretende que entre en funcionamiento antes del verano. A medio plazo Más atrasadas están las medidas de seguridad en la Subdelegación del Gobierno, que tiene un arco detector desde hace ocho meses, pero sin funcionar porque carece de escáner. Otras dependencias como las oficinas de extranjería, las municipales y las de la Diputación están todavía en peor situación en materia de control del acceso personal. En ninguna hay aparatos instalados ni está previsto colocarlos a corto o medio plazo. En el Concello consideran que no son necesarias medidas de control del público, ya que no se realiza ninguna actividad problemática y la gente acude a solucionar asuntos burocráticos, según señala el edil de Economía, Francisco Fernández. Incide en que en ninguno de los dos edificios a los que acude gente con asiduidad se registran situaciones conflictivas. La Diputación lleva un control riguroso de la gente que pretende acceder a determinadas dependencias, aunque afecta sólo a la identificación pero no a la seguridad.