No a la dieta mediterránea

C. López LUGO

LUGO

SEBAS

Crónica | Estudio sobre alimentación infantil Eroski presentó los resultados de una encuesta que revela que el consumo de verdura, pescado y fruta por parte de los niños es bastante más bajo del aconsejado por los expertos

09 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

La puesta en marcha de la campaña Comer bien, comer sano , que incluye la celebración de foros de consumo y la colocación de puestos informativos para los clientes en los supermercados, será la principal medida a adoptar por Eroski después de conocer los resultados de un estudio sobre alimentación infantil, que fue presentado ayer en la capital lucense por Ángel Alonso, gerente de Eroski en Lugo, y por el especialista en nutrición Alberto Cepeda. La encuesta fue realizada a madres de 300 hogares españoles, con hijos de 5 a 13 años, y en ella se analizó la ingesta de tres alimentos considerados básicos para una alimentación sana, como son el pescado, las verduras y la fruta. También se puso el énfasis en todo lo que rodea a la alimentación de los niños, como es el caso de la escuela y la familia. El dato más relevante por lo que respecta a la ingesta de esos tres tipos de alimentos por parte de los niños es que en la mayor parte de los casos su consumo no alcanza las proporciones adecuadas. Así, el 56 por ciento de las madres consultadas reconocen que sus hijos comen poca verdura. Para el 43 por ciento, la ingesta de fruta es escasa y las que mantienen esta opinión con respecto al pescado son el 39 por ciento de las madres. Pero el problema no solamente radica ahí, sino que la mayoría de las madres desconocen las recomendaciones nutricionales adecuadas, que se refieren al consumo de verduras y de frutas de dos a tres veces al día y al pescado de dos a tres veces por semana. Ante el deterioro de los hábitos de alimentación saludable por parte de la población infantil, las madres que participaron en este estudio utilizaron argumentos como que el ritmo de vida actual condiciona que se tienda a las preparaciones fáciles y rápidas. Además, las madres prefieren que esos hábitos a la hora de comer no hagan mella en la relación madre e hijo, por lo que son los niños los que se acaban imponiendo, lo cual supone que se potencian alimentos como las patatas, los fritos, los rebozados, los lácteos y la carne. La consecuencia más evidente de este tipo de alimentación es el aumento de la obesidad infantil y la bajada de la expectativa de vida. Aunque el estudio se hizo a nivel nacional, los resultados en el caso de Lugo se mantienen dentro de la media, con un menor consumo de verdura y una ingesta de pescado y fruta más o menos aceptable. El único dato a destacar con respecto a esta provincia es que el consumo de fruta y verdura es mayor en las zonas rurales. Todos estos datos llevaron a Alberto Cepeda a proponer otro estilo de alimentación, basado en la dieta atlántica, que tiene un patrón alimenticio distinto al de la dieta mediterránea, en la que se basó el estudio.