En busca de una explicación

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Crónica | Conmoción en A Fonsagrada por la imputación a la brigada forestal El vecindario estuvo pendiente ayer de la decisión que tomaba la jueza sobre si mandaba a prisión a los peones y al capataz o si por el contrario los dejaba en libertad y en qué condiciones

27 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

?leno total registró ayer la pulpería situada en las inmediaciones del juzgado de A Fonsagrada, con ventanas a las escaleras de acceso a las dependencias en las que declararon los cuatro miembros de la brigada contra incendios, acusados de prender fuego a tres montes. Los múltiples comentarios sobre el caso se interrumpían con la entrada de extraños en el local. La presencia de cámaras de televisión y de fotógrafos - paparazzis en versión local- no sorprendió a los habitantes de la villa tanto como los hechos que les imputaban a sus convecinos. No se podían creer los cuatro miembros de las brigadas de extinción de incendios, que fueron subiendo de uno en uno a presencia de la jueza, que hubieran cometido los hechos que les imputan. Las versiones que circulaban eran para todos los gustos. Había quienes no encontraban otra explicación a que los licores tomados en la cena habían hecho pensar y ejecutar una broma pesada para los compañeros de servicio. En los círculos próximos se llegó a hablar incluso de malas relaciones entre las cuadrillas, con venganzas difíciles de digerir. La investigación judicial arrojará más luz. Entre las creencias más arraigadas en Galicia figura que quienes están contratados para apagar incendios son los que prenden para garantizar la continuidad de su trabajo. La teoría cae por su propio peso porque los imputados eran fijos discontinuos, por oposición y ganaban un salario decente, que no depende del volumen de trabajo. Los jefes del Servicio contra Incendios de la Xunta y especialmente el del Distrito Forestal séptimo, pendiente de la resolución de la jueza y del futuro, no aclaró nada. Él, con excesivo celo, ni tan siquiera el número de cuadrillas con las que cuenta A Fonsagrada, algo que no parece una información de gran confidencialidad ni que pueda interferir en la investigación judicial. Muchos de los parroquianos de la pulpería respiraron tranquilos cuando vieron salir a sus cuatro vecinos por su propio pie y sin la custodia de la Guardia Civil, saliendo del juzgado. Ellos iban aliviados porque la jueza los libró de ir a prisión, pero posiblemente intranquilos porque la investigación policíal, que derivó en diligencias previas, podría transformarse en un procedimiento de jurado. La experiencia previa en el cuartel de la Guardia Civil fue desigual para todos ellos. Unos lograron conciliar el sueño porque encontraron las camas cómodas, pero otros confesaron que echaban de menos el colchón de sus casas. Los incendios forestales, después de lo ocurrido en Guadalajara están en pleno ojo del huracán.