Zapatero pide un aplazamiento de su declaración por la «complejidad» del sumario
A media voz A falta de resultados informáticos, los maestros que hace 25 años que acabaron la carrera recurren al método tradicional para conseguir reunirse
14 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.¿Qué quiso decir el alcalde López Orozco con una frase pronunciada ante un grupo de jóvenes visitantes? Ayer recibió en el salón de plenos a medio centenar de alumnos de Ordes, con sus correspondientes profesores. Durante la charla afirmó: «Lugo tardou en incorporarse ao progreso pero agora estao facendo co traballo de todos». ¿Llevará algún mensaje oculto? A servidor, desde luego, le resulta enigmática. Por lo demás, ya saben, charló con ellos y les entregó una reproducción de la fachada de la catedral. Los ex alumnos de la Escola de Maxisterio que estudiaron entre 1976 y 1979 cumplen ahora los 25 años del feliz acontecimiento del título. Lo van a celebrar con una comida, que será el día 26, sábado, en el restaurante del Gran Hotel. Como están muy dispersos, intentaron recurrir a las nuevas tecnologías para ponerse en contacto, pero en la Administración los programas informáticos funcionan con los chip al revés, de modo que se valieron del método tradicional (a golpe de teléfono, de nota de prensa y del boca a boca). En resumen, quien quiera reencontrarse con los colegas de carrera que acuda al restaurante a las tres de la tarde, previo ingreso de 36 euros en la cuenta 20910162173040010991, a nombre de Promoción 76-79 Maxisterio , y antes del día 21, según aclara Luis Rodríguez Edrosa . El día que ciertos modistos caigan en la cuenta dejarán de encargar la ropa a destajo en Marruecos o en Singapur (Portugal ya es caro), y se la comprarán a las jubiladas. Desde luego, saben coser y bien, a juzgar por la exposición inaugurada ayer en Caixa Galicia, en la que también hay pintura y manualidades, aunque destaca la parte de corte y confección. Celebran el fin de curso y hoy actúan el coro y el grupo de panderetas del centro. Los libreros son los que se encargan estos días de animar el cotarro en el centro, con actividades diarias en la feria del libro. Ayer el contacontos Fran Ínsua fue el encargado de entretener al público infantil con sus historias, y lo logró con facilidad. A Fonsagrada En la apreciada y divertida villa fonsagradina no se puede decir que el personal carece de espíritu de sacrificio, a pesar de la ausencia de recompensa económica, que es la palanca del mundo. El domingo fueron muchos los que se levantaron a las cuatro de la madrugada para hacer unos 400 metros de alfombras florales por las calles (naturales y sin el truco del serrín pintado). En una reprodujeron el nuevo escudo municipal, con el símbolo del peregrino y los nombres de los doce niños que hicieron la primera comunión.