El mundo pide cambios

La Voz

LUGO

La seis Eugenio Conolly explicó la ardua tarea de dignificar la agricultura y erradicar el hambre en Brasil. En Lugo la actualidad laboral transita estos días por los tribunales

04 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

Como un mazazo ha caído entre los sindicatos lucenses la sentencia dictada por la jueza Rocío González Boñar que condena a José Guillerme Rey Rouco , secretario de la Federación del Metal de CIG en Lugo, a seis años de cárcel. Dirigentes de distintas centrales no comparten el fallo. El tono también se ha elevado con otro asunto colateral al trabajo. Tras conocerse la sentencia del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia confirmando el fallo de un juzgado provincial sobre el delito de acoso a una trabajadora del Concello de Begonte, el secretario provincial de los socialistas, Ricardo Varela , ha instado al PP para que aparte de la vida pública al alcalde José Pena Rábade , que además es director de la Granxa Gaioso de la Diputación de Lugo. Él dice que sólo se irá si se lo piden los begontinos. Es decir: No. La institución provincial también está en el trance de investigar la denuncia por mobbing que presentó la funcionaria Blanca Seijas Ares contra el interventor José Ferreiro . Estos frentes, que para la CIG y para Francisco Cacharro deben tener su importancia, palidecen ante las circunstancias de algunos trabajadores en otros países. Varias trató de explicarlas en Lugo Eugenio Conolly , secretario de Reordenamiento Agrario del Brasil, cuya charla en la Escola Politécnica Superior desbordó las previsiones de los organizadores pues el recinto elegido se quedó corto para la concurrencia. Conolly habló de lo contradictorio del país, con una agricultura empresarial de grandes plantaciones, que es la que sirve para equilibrar la balanza de pagos del país, junto a una precaria agricultura familiar, que alimenta a la población, a menudo en condiciones míseras. Sus palabras resonaban en Lugo cuando aún estaba fresco el asesinato de tres fiscales brasileiros que investigaban condiciones de esclavismo en varias facendas . Los responsables del gobierno Lula deben luchar frente a 40 millones de hectáreas del país que ahora están ociosas y cuya expropiación es complicada pues lo impiden las leyes. Conolly aseguró que, antes de la llegada al gobierno, la gente del Partido dos Traballadores hizo de okupa en varios ministerios preparando el terreno, y como el de Agricultura sólo se ocupaba de las grandes corporaciones y terratenientes de la soja, el café o la caña de azúcar, decidieron crear otro para atender a la agricultura familiar. Y en eso están, con créditos al desarrollo sostenible de la microagricultura, algo que pasa por la descentralización administrativa (aquello es inmenso y lo dividen en 400 territorios) y un plan de reforma agraria para dar tierras a 400.000 familias por la vía de la expropiación, a otras 130.000, créditos; y a medio millón otorgándoles los títulos de propiedad pues no poseen explotaciones regularizadas. Al final, lo básico es que la gente coma y el Brasil alcance la soberanía alimentaria pues es deficitario en productos como maíz, aves y huevos, o carne de cerdo. La pobreza rural es elocuente y para muestra la siguiente: una hectárea de tierra cuesta allí entre 12 y 15 euros. A la conferencia, además del director de la EPS, Xoán Carlos Carreira , asistieron entre otros Francisco Sineiro , Rengifo o el presidente de la Cámara Agraria, Xosé Antón Ledo . Conocida es la cooperación entre ganaderos lucenses emigrados a Sao Paulo y la asociación Acruga, para la mejora genética de la cabaña vacuna brasileira mediante el cruce de razas nelore y rubia gallega. La colonia gallega en Brasil es numerosa, unas 95.000 personas según datos de 1997, casi el mismo número que la asentada en Venezuela, pero es menos conocida. Aparte de que la moneda está muy depreciada frente al euro, una lucense-brasileira nos definía así la situación: «Claro que hay muchas cosas que decepcionan, pero para mí Lula es un cambio importante y aunque las situaciones no cambien como a una le gustaría, es necesario un voto de confianza y entender que las mejoras demandan mucho tiempo». Por todos lados se piden mudanzas.