Crónica | En lo que va de año en O Cebreiro sellaron apenas una docena de credenciales La iglesia de Santa María la Real es paso casi obligado para todos los peregrinos que quieren ganar el jubileo recorriendo las distintas etapas de la Ruta Xacobea
02 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.Olga Espín Sánchez, la animadora sociocultural de la iglesia de Santa María la Real, de O Cebreiro, fue la persona que le comunicó al profesor nipón Kenichi Michimata que él era el primer peregrino que entraba en Galicia en este año Xacobeo. Está acostumbrada a tratar con peregrinos extranjeros, pero poder entenderse con Michimata le costó más de lo habitual porque su segundo idioma es el francés y no el inglés, con acento japonés, que habla Kenichi. El profesor nipón asimiló enseguida su nuevo papel. No le costó demasiado levantarse de la litera del albergue de O Cebreiro y vestirse para posar, en un poblado prerromano con todos los negocios cerrados a aquellas horas y su personal descansando, después de una animada noche con fiestas de despedida de fin de año para la treintena de peregrinos que pernoctó allí y sin ningún punto de alumbrado público encendido. La verticalidad de fotógrafo y peregrino llegó a peligrar en algunos momentos debido a la gran cantidad de perros que dormitaban obstaculizando el empedrado de las calles de la aldea. Michimata, con paciencia y educación al estilo japonés, tampoco puso problemas para dejarse retratar en la cocina del albergue, en el dormitorio y en una sala común, casi un book xacobeo, mientras repetía insistentemente en inglés con acento japonés que quien le había descubierto España y el Camiño era su amigo Javier de Navarra. El tal Javier no es un navarro cualquiera, sino el santo que evangelizó Japón. El primer peregrino en suelo gallego se hizo desear. No hubo bofetadas para aparecer en la foto, ni para sellar la credencial de peregrino. La encargada de esta tarea en la iglesia de O Cebreiro, Olga Espín, madrugó más que los caminantes y abrió la iglesia a la hora habitual, las diez y media de la mañana y preparó todo para la misa de doce, a la espera de acontecimientos. El sello parroquial únicamente lo usó en tres ocasiones en esa primera jornada del año, pese a que no cerró hasta pasadas las siete de la tarde. Acudieron un peregrino santiagués que empezó allí el CamiñoCebreiro; Michimata y uno de los integrantes de la expedición madrileña de un centenar de jóvenes que comenzaron ayer y que alternarán las caminatas con el autobús. Ayer, a las seis de la tarde, Olga llevaba 12 sellos, deberían de haber sido 13, pero un ciclista pasó de largo. Cinco fueron para el grupo de cien jóvenes, que recogieron las credenciales por parroquias; otros tres para los romeros que cruzaron los primeros la Puerta Santa, que cuando pasaron por O Cebreiro iban tan emocionados por llegar que no repararon en cumplimentar en ese punto el documento que les permitiría obtener la codiciada Compostela y que, de regreso, pasaron por Santa María la Real. En el primer día del año en O Cebreiro más que peregrinos hubo visitantes de fin de semana, en busca de nieve. No la encontraron. Hallaron, eso sí, una niebla pingona que calaba, un frío infernal, restaurantes con buen cocido y tiendas para comprar recuerdos xacobeos. Los modelos de insignias de peregrino son ya más de una docena y los recuerdos que se pueden comprar en la tienda del poblado extremadamente variados: desde reproducciones de Santa María, hasta aguardiente de Roberto Verino.