Cientos de vecinos de Malpica visitaron el fin de semana la Ribeira Sacra dentro de un intercambio cultural Ochenta asociaciones y empresas colaboraron en la iniciativa
26 oct 2003 . Actualizado a las 06:00 h.?lrededor de mil personas abarrotaron el mercado ganadero de Chantada el sábado por la noche para participar en la cena de bienvenida a los vecinos de Maplica que este fin de semana visitan la localidad. Fue el acto más multitudinario de un peculiar intercambio cultural ideado al margen de las instituciones que ha acabado por implicar en los dos municipios a decenas asociaciones culturales, artistas, artesanos, empresarios y pescadores. La idea original fue de Óscar Alfeirán, un periodista de Maplica que trabaja desde hace años en la televisión local de Chantada. Viene de la Costa da Morte y vive en la Ribeira Sacra. Dos mundos muy distintos en apariencia, pero que comparten una naturaleza espectacular y una inquieta vida cultural. La idea prendió fácilmente en el pueblo de origen de Alfeirán gracias al respaldo del Foro Social de Malpica, que agrupa a numerosas asociaciones. Desde allí tomó forma y saltó a Chantada, donde la respuesta fue también inmediata. Los dos ayuntamientos prometieron enseguida infraestructura para garantizar los viajes de uno a otro lado y numerosas empresas se prestaron a ayudar. Todo estaba listo. Más de ochenta colectivos, artistas y firmas comerciales han acabado ayudando de una manera o de otra. El primer paso fue una exposición colectiva en Malpica con obras de once pintores y escultores de Chantada. El día 11, 250 chantadinos viajaban hacia Bergantiños en dos autobuses y muchos coches particulares. Ese fin de semana, se celebraron allí una docena de conciertos con grupos de la bulliciosa y diversa cantera musical chantadina, sesiones de cuentacuentos, charlas y proyecciones de vídeo sobre tradiciones y productos típicos de la Ribeira Sacra. Sus anfitriones los invitaron a una comida en el puerto con sardinas cedidas por la cofradía y vino y embutidos traídos de Chantada. Desembarco en O Cantón Los 350 vecinos de Malpica que desembarcaron el sábabado en la chantadina praza do Cantón vinieron para devolver aquella visita y parar cerrar este intercambio. Como habían hecho quince días antes los chantadinos en la costa, los malpicáns trajeron consigo grupos folclóricos, poetas y artistas que actuaron, tras la multitudinaria cena del mercado ganadero, en las calles donde se concentra el ambiente nocturno de los fines de semana. Ayer por la mañana, la mayoría de ellos hicieron visitas guiadas a los lugares de más interés de la Ribeira Sacra chantadina y estuvieron en la cooperativa ganadera Icos, en las empresas Castañas naiciña y Sidrería Galega y en una bodega tradicional de Belesar. Y a última hora de la tarde se marcharon de vuelta. Cuando presentó su proyecto de intercambio cultural entre estos dos municipios, Óscar Alfeirán dijo que entre sus objetivos estaba hacer ver que «Malpica e Chantada son dous mundos a explotar, vender e promocionar». Ayer, pasado todo el alboroto, decía estar completamente satisfecho de cómo había salido todo. Pero no se atrevía a decir es si habrá más. La idea inicial era hacerlo sólo una vez. «O que non sei se quererán repetir os das asociacións, porque penso que quedaron encantados», explicó.