Fontenla viajó a Lugo para pacificar la CEL y conjurar el fantasma de la escisión

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Se reunió con los apoderados y con los presidentes de las sectoriales, con tres de ellos por separado Jiménez asegura que la situación económica no es tan alarmante como se dijo

21 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

?l presidente de la CEG, Antonio Fontenla, viajó ayer a Lugo para intentar poner paz en la CEL y tratar de normalizar su funcionamiento. Para ello mantuvo encuentros con distintos sectores empresariales. A las cuatro y media de la tarde se reunió en el Gran Hotel con los presidentes de la construcción, Hipólito Trinidad; de talleres, Luis Abelleira y de la madera, Antonio Rodríguez, sectoriales que abandonaron la confederación. Más tarde, en la sede de la CEL, en Santo Domingo, mantuvo un encuentro con los tres apoderados y con presidentes de sectoriales. Asistieron una veintena. Fontenla hizo un llamamiento a la unidad en todas sus comparecencias. Justificó la tardanza en ejercer de mediador en que postergó el encuentro «en aras del respeto a vuestras decisiones, algo que no impidió que brindara reiteradamente mi participación en todo aquello que fuera necesario».El presidente de la CEG instó a que se cerraran las fisuras «aplicando el principio de la generosidad en sus planteamientos y el de la reserva en los procesos de negociación».En la reunión con los presidentes de sectoriales intervino Eduardo Jiménez, en nombre de los apoderados. Dijo que la situación económica no era tan alarmante como se había dicho y que estaba controlada hasta diciembre, sin necesidad de hipotecar la sede.Los asistentes plantearon la conveniencia de reformar los estatutos antes de las elecciones para eliminar a los representantes directos. En el encuentro se analizó la situación «atípica y sin precedentes» del secretario general, José María López Bourio, delegado de UGT. Parece ser que éste, en el turno de palabra por alusiones que le cedió Fontenla, dijo que se comprometía a poner su cargo a disposición en cuanto hubiera nuevo presidente y a renunciar a su condición de delegado, que dijo, asumió en la situación personal de amenazas a la que estaba sometido.