La culpa fue del botellón

Cela admite errores, el alcalde pide paciencia y los vecinos están indignados con la Festa da Carballeira


Había pensado titular este escrito De hipocresías y mentiras pero casi va ser mejor explicarlo un poco sin grandes moldes. Tras la Festa da Carballeira, ayer llegaron los tópicos y los lamentos. Que si algunos universitarios son badulaques que atentan contra la naturaleza, que si la culpa es del otro...Lo de siempre, mucha hipocresía en el país del vino y la juerga, mucho tópico en la ciudad con más bares (con licencia municipal) por metro cuadrado.Como era de prever, la susodicha carballeira de Fingoi amaneció como un estercolero lleno de envases, basura y vomitonas. Se veían aún abandonados botellones de calimocho, intactos y sin permiso del Concello para dormirla allí. El concejal de Medio Ambiente, Marcos Cela, se topó a mediodía con el pastel, que fue visitado por los escolares de varios colegios convocados allí, vaya coincidencia, para plantar árboles en el día de marras.«Esta é unha clase práctica do que non se debe facer cunha carballeira», corrigió. Antes de proseguir con la enternecedora clase de jardinería para peques, el concejal tuvo la gallardía de entonar el mea culpa: «non foi posible, foi un erro por parte de todos. Hai poucos danos porque ó non chover, non hai lama. Son máis que nada danos estéticos e morais», aunque resultaba palpable que sin organización, sin lavabos y papeleras de otros años, fue peor.El presidente de la asociación de vecinos de Acea de Olga, Ramón García ponía otros calificativos: «vergonzoso, insoportable...» y lamentaba, al igual que el alcalde, López Orozco, la falta de colaboración del Vicerrectorado del campus para organizarla en otro sitio (los CAF habían pedido el anfiteatro de la vaguada). El regidor pidió «paciencia e tolerancia por un día» a los súbditos del barrio y, tras lamentar que la universiada etílica degeneró incluso en un botellazo a la estatua de Don Ánxel Fole, siguió con la clase a los párvulos: «comparade este espacio da plantación co mal uso desa carballeira estragada esta noite por uns que se chaman estudiantes».Algunos para sí tenían que el mayor estrago tras años de Festa da Carballeira son las urbanizaciones de los quejosos vecinos, que destruyeron una buena parte de ella con el beneplácito urbanístico municipal; o el trajín de camiones de autoescuela que han tomado un aparcamiento anexo como base de prácticas y exámenes para vehículos pesados.Este año hubo polémica porque nadie, ni Concello ni Universidade, pusieron el pie en el botellón universitario, aunque unos estén para gobernar y los otros para enseñar. El Concello intentó colaborar pero...Me dicen por ahí que a lo mejor, para evitar tanto escándalo, en años venideros haya que irse a ver las cuestas del Rosalía tras el San Froilán o declarar la fiesta de interés turístico. Quizás elevando el listón etílico-ecológico como el de la vikingada de Catoira, los Sanfermines, el Naseiro, la Xira Campestre de Vilalba, el Bispo Santo de Foz, los Caneiros de Betanzos o las Fallas de Valencia sea políticamente correcta la Festa da Carballeira.

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