Entre el dolor y el ajetreo

La Voz

LUGO

BENIGNO LÁZARE LA OTRA MIRADA Al Xeral la gente acude en masa, mientras el personal se acostumbra

19 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

La prórroga del período oficial de gripe es la causa, según parece, de que el servicio de urgencias del Xeral Calde mantenga estos días un ajetreo similar al de una serie televisiva de éxito, pero, a diferencia del de la ficción, en el lucense los pacientes hacen cola tumbados en camillas o sentados en sillas de ruedas, unos rodeados de familiares y otros estacionados en fila, con un gran sobre marrón colocado sobre la barriga. El inventor del sistema de boxes seguramente estaba pensando en algún hospital de Houston, pero no en el de Lugo, donde las camas son a los pasillos lo mismo que el paludismo al África subsahariana. En este complejo capitalino que dio nombre a todo un barrio, cada edificio tiene su estilo y cada zona su ambiente. En jornada tranquila, el de urgencias es de nerviosismo contenido, distinto del de mercado de verduras que había algún día de la semana pasada. En las consultas externas, habitual gallinero, el aspecto moderno conseguido a base de aluminio y de materiales de colores grises causan un efecto inhibidor en los usuarios, que mantienen un tono de voz contenido. En la mayoría de las estancias la situación del sector lácteo, el precio de la carne y el tiempo son los temas de conversación dominantes, que arrecian más en las plantas altas, en el área de hospitalización, con habitaciones y pasillos que recuerdan a los vagones de los trenes en la India. Aparte de la mayor o menor animación de los diálogos entre los usuarios y acompañantes, predominan las caras largas por la naturaleza del edificio. En el materno infantil se aprecian claramente los contrastes entre quienes acuden con motivo de un parto y quienes van con la incertidumbre o la certeza de una enfermedad. A varios centenares de trabajadores, médicos, ATS, auxiliares, celadores y administrativos les toca cargar con las broncas y los halagos por los errores y aciertos propios y ajenos, en mayor medida cuanto más próximos están a pacientes y familiares.