Si acepta la segunda propuesta, tendrá que pagar cincuenta millones, más de un tercio de su presupuesto La decisión del Ayuntamiento de O Páramo de respaldar económicamente a la cooperativa agrícola Copar ante su delicada situación económica como consecuencia de la multa por la supertasa, puede poner también en una situación delicada a la institución municipal, si quiere evitar un agravio comparativo. Recientemente, la otra agrupación, Campo de la Feria, presentó un escrito solicitando también ayuda en las iguales circunstancias para las consecuencias de la misma multa, que ya pagaron.
24 feb 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Representantes de la cooperativa agrícola Campo de la Feria presentaron hace días un escrito en las oficinas municipales pidiendo al pleno que, si se hace cargo de la deuda de la otra, Copar, a causa de la multa por el exceso de producción de leche, debería asumir también la de la primera, con el fin de dar a ambas el mismo trato. La petición no fue llevada al pleno, por el momento, ni recibieron respuesta. Más bien parece orientada a convertirse en una llamada de atención al organismo municipal, que si se hiciese cargo del pago de la multa láctea de ambas cooperativas, tendría que desembolsar alrededor de cincuenta millones de pesetas, más de un tercio de su presupuesto. El desencadenante de la situación fue un confuso acuerdo plenario, respaldado por el PP y el BNG, aceptando aportar el dinero para el pago de la deuda láctea de Copar, en caso de que la agrupación no diese conseguido los casi treinta millones que le reclaman la UE y Hacienda, entre principal e intereses. El pago tendría que ser por la vía de la subvención, ya que el aval bancario que proponía la cooperativa parece ser que no es legal. Campo da Feira también tuvo que pagar su multa, y muchos de sus socios estuvieron varios meses «a dos velas», amortizando la deuda. En este caso, la cantidad reclamada por el exceso de producción fue de unos veintiún millones. El dinero fue abonado en agosto por la agrupación, que después se lo fue descontando a los socios en las cuatro o cinco mensualidades siguientes. Las sanciones oscilaron entre las 60.000 y los tres millones, afectando a más de 70 de los 90 miembros que producen leche. El mal trago ya pasó, a costa de fuertes retenciones durante meses.