monforte / la voz

La confirmación por parte de la Consellería de Medio Ambiente de la presencia de un nido de águila real en el municipio de Quiroga viene a engrosar el censo de la fauna protegida en el sur lucense. En este territorio se ha podido documentar en los últimos años la existencia de un buen número de especies raras y amenazadas, algunas en peligro de extinción, y en ciertos casos se han tomado medidas para favorecer su conservación.

Por una parte, la comarca de Quiroga forma parte del área de expansión del oso pardo, a cuya conservación se dedica un programa Life que se está ejecutando desde el 2016 y que se cerrará este año. Otro importante símbolo de la fauna peninsular, el lobo ibérico, sigue presente en diferentes áreas del sur lucense y en los últimos años se tomaron fotografías y vídeos de algunos ejemplares en O Courel y Chantada.

Una colonia en una iglesia

Otra ave muy escasa presente en el sur lucense es la grajilla occidental (Corvus monedula). Una de las pocas colonias gallegas de esta especie -conservadas en una docena de lugares- vive en la iglesia de San Vicente do Pino, en Monforte. En la reciente rehabilitación del exterior del templo se dejaron abiertos deliberadamente los huecos de los muros donde anidan estas aves.

Por otro lado, el río Cabe y su entorno -que forma parte de la Red Natura como lugar de interés comunitario- albergan una importante fauna en la que figuran algunas especies particularmente escasas. Entre ellas está la libélula Macromia splendens, que solo vive en contadas áreas fluviales de la península Ibérica y Francia. Otra rara especie de libélula -aunque no tan escasa como la anterior- es la Oxygastra curtisii, que también vive en el Cabe. En Monforte, por otra parte, se conserva una pequeña colonia de sapo de espuelas (Pelobates cultripes), un anfibio que -al igual que la Macromia splendens- solo vive en algunas áreas de la península Ibérica y Francia.

Entre las diferentes especies de murciélagos presentes en el sur de la provincia hay algunas que se distinguen por su rareza y su singular valor medioambiental. Dos de ellas, el murciélago de las cuevas (Miniopterus schreibersii) y murciélago grande de herradura (Rhinolophus ferrumequinum), viven en la Cova das Choias, en el municipio de A Pobra do Brollón. Recientemente, el Ayuntamiento cerró la entrada de la cueva con una barrera y reguló las visitas a su interior para proteger esta colonia de quirópteros.

Mucho menos conocido que los murciélagos es el desmán ibérico (Galemys pyrenaicus), un minúsculo mamífero de hábitos semiacuáticos que solo vive en algunas regiones montañosas de la Península. Un estudio realizado por investigadores holandeses en el verano del 2012 documentó en la sierra de O Courel la presencia de esta especie insectívora, emparentada con las musarañas y los topos.

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Las águilas de Quiroga no están solas