Tras su captura, el animal tuvo que ser sacrificado debido a su mal estado de salud
01 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.En Monforte es relativamente habitual que los jabalíes hagan incursiones en el casco urbano. Mucho más infrecuente es que lo haga un lobo, que fue lo que sucedió en enero del 2006. El día 10 de ese mes, La Voz publicó una información que señalaba que un ejemplar de esta especie había sido observado en el barrio de Carude. Quien lo descubrió fue Manuel Díaz, un joven vecino que lo avistó desde su casa dos días antes, cuando el animal merodeaba en torno a un corral de su propiedad donde criaba aves exóticas.
El lobo —más tarde se sabría que se trataba de una loba— entraba y salía de una finca vecina por un sendero de pescadores que discurre junto al cauce del Cabe por las traseras de las casas. «Manuel, que no se podía creer que hubiese un lobo en el centro de la ciudad, le hizo fotos y hasta le depositó comida preparada para su perro, que el cánido vino a devorar a los pocos minutos», indicaba la noticia. El animal también había sido visto por las ventanas traseras del bar Capilla, donde algunos clientes creyeron en un principio que se trataba de un perro.
Después de haber pasado seis horas sin que el animal se marchase, Manuel Díaz avisó a la Consellería de Medio Ambiente. El lobo se había alejado del lugar cuando llegaron los agentes de este departamento, pero a unos trescientos metros de distancia pudieron encontrar sus excrementos. También consiguieron avistarlo a unos cuarenta metros. El cánido cambiaba se lugar, pero sin escapar. «Cuando se acercaron más, huyó por el mismo sendero del río y desapareció de la ciudad por el barrio de A Pinguela sin dejar rastro», indicaba por otra parte la noticia.
Manuel Díaz, decía asimismo la información de La Voz, «explicó que la anormal excitación de los perros de la zona por las noches durante la última semana y las defecaciones del lobo demuestran que habitó en la zona tranquilamente durante algunos días». En los alambres que cercaban la finca, además, habían sido hallados unos pelos que, una vez examinados, resultaron ser de lobo.
Caso sin precedentes
En otra información publicada en La Voz el 11 de enero, Marcial Pombo —guarda de la Consellería de Medio Ambiente— decía no conocer ningún otro caso en el que un ejemplar de esta especie hubiese sido visto tan adentro del área urbana de Monforte. «Hai cousa de cinco anos vin outro lobo no paso a nivel de Escouredo, ou polo menos a min pareceume que era un lobo», decía a este respecto. «Seguramente teñen unha antiga zona de paso polo extremo da cidade e ás veces deben acercarse a buscar algo de comer», añadía. En el caso registrado esos días, a su parecer, «o lobo talvez se meteu na cidade perseguindo algúns patos do río». Si hubiese podido ser capturado, decía además Pombo, el animal habría sido trasladado a un centro de recuperación de fauna salvaje para después ser liberado en el medio natural.
El lobo no tardaría mucho tiempo en ser capturado. El 14 de enero, otra noticia de La Voz informaba que el animal había sido hallado al mediodía de la jornada anterior en una casa en ruinas de calle Reboredo. Entonces se pudo comprobar que era una hembra joven, nacida probablemente en la primavera del año anterior. Al parecer, según indicaba la información, no había llegado a abandonar la ciudad, sino que se había ocultado en una solar con maleza de la calle Duquesa de Alba, como indicaba el hecho de que los perros se asustasen al pasar por ese lugar. Un vecino, finalmente, la vio esconderse en la casa en ruinas de la calle Reboredo.
Una vez localizado el animal, los agentes de Medio Ambiente tardaron poco más de una hora en capturarlo sin daño alguno, después de haberlo anestesiado disparándole dos dardos somníferos con un rifle.
Un estado avanzado de deterioro físico que causaba postración y sufrimiento
Después de ser capturada en Monforte, la loba fue trasladada al centro de recuperación de la fauna salvaje de O Veral, situado en la capital de la provincia. Los biólogos que se ocuparon del animal comprobaron que padecía una deformación generalizada en las piezas dentarias de origen congénito, lo que no permitiría que se adaptase de nuevo al medio natural. Por ello se estudió la posibilidad de enviarla a un centro para animales salvajes en cautividad, como el parque de Cabárceno —en Cantabria—, el Centro de Naturaleza Cañada Real —en Madrid— o el Lobo Park de Málaga. También se consideró su posible entrega a un centro de cría de lobos en cautividad de Lisboa.
Sin embargo, según informó La Voz en una noticia publicada el 26 de febrero del mismo año, todas estas posibilidades acabaron por descartarse en vista del mal estado de salud de la loba, cuya edad se estimó entre siete y ocho meses. Según explicaron los biólogos, el animal padecía también gingivitis, una infección generalizada como consecuencia de esta enfermedad y una inflamación de tráquea y de amígdalas, todo lo cual la llevaba a la postración y el sufrimiento. «El deterioro físico de la loba llegó a tal extremo que fue necesario tomar una decisión: la eutanasia», decía la información de este diario.
Incapacidad para alimentarse
Los científicos señalaron además que el fuerte deterioro dental limitaba su capacidad para conseguir alimento, lo que explicaría que se hubiese acercado al área urbana de Monforte, donde podría tener más posibilidades de obtener comida.