Uvas amargas en Monforte

RAMÓN RODRÍGUEZ

MONFORTE DE LEMOS

TRIBUNA | O |

10 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

NADIE más sabía si sobre la mesa del comerciante de coches de la marca del rombo en Monforte se acumularon informes pronosticando la caída de matriculaciones en el 2006, si fueron los vaticinios de la federación de concesionarios sobre la reducción de ventas o las declaraciones del presidente de la asociación de fabricantes poniendo firmes a los sindicatos ante la gravedad de la situación con propuesta de «recetas dolorosas». Está claro, desde Detroit hasta Martorell, pasando por Monforte, los grandes de la automoción dejan que picapleitos con máster arreglen estos asuntos. Jamás se preguntaron por el sabor de las uvas de fin de año cuando unas horas antes te comunican el despido. Pero callaos, que empiezan. Dong. Tanto que somos como una familia, ¿para qué? Pura hipocresía. Dong. Leí en una revista que los beneficios netos acumulados de Seat desde 1996 son de 1.066 millones de euros y mira la chica que salió en el telediario: «Vengo a entregar el parte por baja de maternidad y me encuentro en la puta calle». Dong. Por los sábados obligatorios de trabajo y la aceptación permanente de contratación temporal. Por las jornadas «ordinarias» de más de ocho horas. Dong. Por el Patrick y por todas sus políticas comerciales selectivas juntas. POrque había que vender un millón de coches en el mundo para cumplir el objetivo de rentabilidad. Dong. ¿No son nada treinta años de trabajo? Que sí, hombre... que los trabajadores somos una mercancía. Dong. Por los especuladores. Dong. ¡Bah! No puedo más, no, no me pasan... no puedo. ¿Qué le vamos a decir a los críos, a tus padres, a los míos? En recuerdo y solidaridad de cuatro trabajadores despedidos y de la plantilla del concesionarios Renault de Monforte.