Entre Vilachá y Vilar de Mouros, el paraíso oculto de la Ribeira Sacra está en Monforte
LEMOS
Una ruta turística promociona la riqueza paisajística y botánica de un orilla del Sil que vació la construcción de los embalses
17 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Hay una Ribeira Sacra virgen que vive todavía al margen de su pujante turismo. Está en Monforte, en una orilla del Sil que pasa desapercibida incluso para los vecinos de este municipio. Su límite superior serían los viñedos inclinados de Vilachá de Salvadur, en A Pobra do Brollón. Aguas abajo la frontera es Vilar de Mouros, la misma foto de bancales aunque en Sober. Entre uno y otro extremo, en tierras monfortinas, se encuentra «un paraíso paisajístico, botánico y patrimonial», en palabras del biólogo y guía de montaña Guillermo Díaz Aira. La empresa turística de la que es socio, Coureleando, organiza una ruta de senderismo por lo que define como «sombras do que unha vez foron soutos, viñas, hortas e fogares que hoxe apenas se distinguen entre as árbores».
Los hogares a los que alude el anuncio de la ruta que saldrá de Viar de Mouros son los de las aldeas de Froxende y A Barxa, que se vaciaron en la década de los 60 del pasado siglo como consecuencia de la construcción del salto de santo Estevo do Sil. El embalse no anegó los pueblos, pero sí los viñedos y buena parte de las mejores zonas de cultivo, que eran las más próximas al Sil. Allí se producían apreciados vinos y aceites y de allí salían las frutas que primero maduraban en toda la comarca.
Antes del embalse una barca comunicaba esa orilla abrigada del norte, poblada de madroños y alcornoques, con la margen contraria del municipio de Ribas do Sil, más proclive a los castaños. La embarcación atravesaba el río cerca del meandro de A Covela, uno de los parajes más espectaculares del Sil a su paso por la Ribeira Sacra. «A mellor vista —apunta Guillermo Díaz— é dende o miradoiro da Barxa». Por allí debería discurrir el Camino de Invierno, y en su día se intentó mantener la senda original de peregrinación recuperando el paso en barcaza. Los cambios de nivel del embalse, y las reticencias de la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil, motivaron que el proyecto quedase definitivamente aparcado.
Al margen del catamarán
Las frecuentes fluctuaciones del Sil en el tramo regulado por Santo Estevo, con los consiguientes riesgos para la navegación, mantienen la ribera de Monforte —y los viñedos de Vilachá de Salvadur— al margen de las rutas fluviales en catamarán. La Diputación de Lugo valoró en su momento la posibilidad de abrir una, pero el tramo más próximo al club náutico de Augas Mestas resulta especialmente peligroso con el embalse en niveles bajos. Las naves con base en Ponte do Sil, por otro lado, tampoco pueden viajar aguas arriba en esas condiciones porque no disponen de calado suficiente para sortear el paso más antiguo que suele permanecer sumergido.
A finales del 2012 hubo un intento de sacar del aislamiento la ribera monfortina del Sil. Entonces se señalizó una ruta de senderismo de diez kilómetros, previamente homologada, entre el paraje de Augas Mesas, en el municipio de Quiroga, y la aldea de Vilar de Mouros, antesala en Sober de la ribera de Doade. En estos momentos, sin embargo, su mantenimiento deja mucho que desear en la mayoría de los tramos. Entre Vilar de Mouros y Froxende, explica Guillermo Díaz, está transitable gracias a un grupo de moteros aficionados al trail que mantienen a raya la vegetación.
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La mayor parte de los árboles singulares que acaban de ser incluidos en un catálogo editado por el Ayuntamiento de Sober están en el entorno de Vilar de Mouros. Del lado de Monforte, además de castaños centenarios, se conserva —aunque difícilmente accesible— el mayor bosque de madroños de Galicia. Guillermo Díaz alude, por otro lado, a la importancia que tendría la realización de algún tipo de excavación arqueológica en el entorno del Santo Baño, perteneciente a la parroquia de monfortina de Vilamarín., un lugar donde se halla una sepultura antropomórfica tallada en una peña junto a una fuente a la que se atribuían propiedades milagrosas