La rápida bajada del embalse de Belesar deja Castro Candaz a la vista

Carlos Cortés
Carlos Cortés MONFORTE / LA VOZ

LEMOS

Así se veía este jueves Castro Candaz desde la margen derecha del Miño
Así se veía este jueves Castro Candaz desde la margen derecha del Miño CARLOS CORTÉS

El mayor embalse de Galicia está al 28% de llenado y hace solo dos meses estaba al 65%

24 oct 2025 . Actualizado a las 17:48 h.

La central hidroeléctrica de Belesar lleva semana utilizando de forma intensa el agua del Miño. Este embalse guardaba en el tramo final del verano más agua de la habitual en esas fechas, pero en estas última semanas la bajada de nivel ha sido muy acelerada. Tanto que ya se ve Castro Candaz, el promontorio situado en el tramo medio del embalse que está casi siempre oculto bajo el agua. Y no es que se vea un poco, es que a este ritmo de bajada en unos días puede ser incluso accesible a pie.

Que Castro Candaz quede a la vista sobre la superficie del agua no es algo excepcional, pero tampoco ocurre con frecuencia. Antes de la construcción de la presa de Belesar, esta pequeña colina era una simple península que se levantaba sobre un recodo del río Miño, en el límite entre los municipios de Chantada y Taboada. Pero con el llenado del embalse en 1965 Castro Candaz quedó sumergido. Desde entonces, para empezar verlo es preciso que el nivel del embalse baje hasta el 45% de su nivel máximo.

Más complicado resulta que Castro Candaz recupere su antiguo estatus de península y el agua baje tanto que permita llegar a él caminando. Eso solo sucede cuando el l embalse desciende al 25%. La última vez que pasó fue hace tres años, en octubre del 2022. Y antes de eso, había ocurrido en el 2017. Si el ritmo de las últimas semanas se mantiene, volverá a pasar probablemente antes de que termine este mes de octubre.

El mayor embalse de Galicia guarda en estos momentos 184 hectómetros cúbicos de agua, que son el 28% de los 655 que puede llegar a tener. Su máximo en lo que va de año lo registró a mediados de mayo, con alrededor de 600 hectómetros cúbicos, el 92% de su capacidad.

Hasta ese momento, el año hídrico estaba siendo más húmedo de lo normal, pero en junio dejó de llover y en los cuatro meses siguientes ya apenas volvería a hacerlo. Aún así, la empresa Naturgy mantuvo el nivel de Belesar en niveles relativamente altos, de forma que el 1 de septiembre todavía estaba al 65%, con 650 hectómetros cúbicos.

Hasta ese momento había ido bajando de nivel de forma más o menos continua, pero moderada. Sin embargo, esa primera semana de septiembre empezó un descenso mucho más rápido. En esas fechas, el embalse de Belesar todavía se encontraba en niveles de llenado superiores a la media en esa época del año. En cambio, ahora ya está por debajo de lo habitual. La ocupación media de este embalse los últimos diez años es del 34%. En las mismas fechas del año pasado estaba por encima de la mitad, al 59%.

Un viejo rastro de piedra al final del río Enviande

Castro Candaz está en la desembocadura en el Miño del río Enviande, que marca en esta zona el límite entre los municipios de Chantada y Taboada. Este lugar habitualmente sumergido bajo las aguas embalsadas del Miño fue originariamente un poblado castreño, pero en todo caso el yacimiento no ha sido nunca objeto de una prospección arqueológica.

Sobre las ruinas de aquel castro fue construido en la Edad Media un castillo o o una casa fuerte en la que algunos historiadores sitúan el origen de la saga hidalga de los Taboada.

Hoy no quedan apenas restos apreciables ni del castro ni del posterior castillo. Lo que sí se ve es que cuando se llenó el embalse de Belesar, en el Castro Candaz no quedaba ni un metro cuadrado sin cultivar con viñas en bancales. Esos socalcos siguen en pie, igual que la traza de los almacenes de piedra usadas por los viticultores. las bodegas de piedra. Probablemente las piedras con las que fueron construidas sean las del antiguo castro y la fortaleza medieval que lo sucedió.