Fraga, el goleador del Lemos de los 80

El delantero coruñés comenzó en el Deportivo, con el que marcó un gol en el Vicente Calderón


monforte / la voz

La afición del Club Lemos nunca olvidará las tardes de gloria que en la década de los ochenta les ofreció José Luis Fraga Méndez, uno de los máximos goleadores de la historia de la entidad. La expresión «no diga gol, diga Fraga» se popularizó entre los socios y simpatizantes del conjunto monfortino, que esperaban que llegara el fin de semana para cantar los tantos del delantero coruñés en el Luis Bodegas.

Fraga llegó al club monfortino de la mano del entonces presidente, Dámaso López. Nadie podía imaginarse que un futbolista con tanto talento y que ya se había estrenado con el primer equipo del Deportivo pudiera recalar en Monforte. Pero ocurrió. Los antecedentes del jugador invitaban al optimismo.

Con tan solo 9 años entró en la cantera del Dépor, donde consiguió varios títulos de liga y de copa, erigiéndose como máximo goleador. A los 15 años ya se sentó en el banquillo del Fabril y dos años más tarde, Arsenio Iglesias lo subió al primer equipo del Dépor, con el que disputó bastantes partidos.

Pudo dar el salto a la Primera División, pero no se dieron las circunstancias. «Xogabamos contra o Rayo Vallecano unha eliminatoria de ascenso. Se empatabamos en Riazor ascendíamos, pero perdemos e quedamos ás portas», afirma Fraga.

Otro de los momentos más emotivos que recuerda fue el gol que marcó en el Vicente Calderón. «Era un partido da copa da Liga que xogabamos contra o Atlético de Madrid. A min cubríame Tomás Reñones, pero logrei marcar o 0-1 que nos deu a victoria, e recordo que todas as crónicas me destacaron», añade el exdelantero lemista.

Sufrió una tendinitis, que lo mantuvo inactivo varias semanas. A partir de ahí, el Dépor lo cedió al Racing de Ferrol. «Tiña 18 anos e queríame fichar o Zamora, pero eu dixen que da Coruña non me movía, e así acabei no Ferrol, pero era un calamidad», recuerda.

La siguiente parada de Fraga fue en el Arousa, en el que estuvo una campaña. Es precisamente en esa época en la que el Club Lemos se interesa por él. Dámaso López recuerda como se concretó una operación a la que en un principio era reticente el futbolista. «E a min que se me perde en Monforte», se preguntaba entonces Fraga.

«Daquela tiñamos un equipazo con Canosa Fermín, Dosi e Álvarez, pero Peña, que logo foi presidente da Sarriana, fálame de Fraga e da posibilidade de traelo. Eu pedinlle referencias a Lendoiro, que me dixo que pola calidade que tiña podía xogar na selección española. E alá fomos fichalo», indica Dámaso López.

La presencia en el Lemos de dos de sus amigos, Nano y Chema y el ambiente que vio en Monforte cuando vino a ver algunos partidos, convencieron a Fraga, que al final estuvo cuatro temporadas. Fue, sin duda, un fichaje estratégico, porque su capacidad goleadora y sus actuaciones contribuyeron a incrementar el número de socios.

Con el Lemos en Preferente marcó 23 goles, siendo clave en el ascenso a Tercera. En esta categoría anotó 21. Así fue el máximo goleador de la categoría y mejor jugador. Eso sí, no tiraba penaltis. «Tiña unha clase enorme porque collía o balón, driblaba a varios contrarios e marcaba. Era todo un espectáculo», indica López.

Con el Lemos llegó a marcar en un partido cuatro goles. «Eu era un virulillas, pero de dez partidos xogaba tres, porque sempre me expulsaban», recuerda Fraga.

Su temperamento le jugaba varias pasadas. «Era un animal competitivo e eu tiña que gañar polo civil ou polo criminal. E claro, os defensas sembre me machacaban a patadas e eu revolvíame e protestaba, e así me expulsaban», afirma.

El mejor recuerdo

Fraga recuerda con cariño su etapa en el Lemos. «Foron catro anos inolvidables. Disfrutei moito da cidade e da afección, que me tratou coma un rei. É verdade que non me gustaba adestrar, pero para a categoría servíame, porque cumpría e marcaba moitos goles», apunta.

Para el entrenador que lo marcó, Joel Castro, solo tiene buenas palabras. «Era moi bo», dice. Al acabar en el Lemos fichó por el Badajoz. En los primeros partidos, la afición extremeña lo sacó a hombros de los partidos, pero llegó un momento en el que quiso regresar. Ahí también influyó la muerte de su padre. «Só falaba o castelán e de repente en Badajoz entroulle a vena nacionalista, e chamoume que quería voltar . E mira que incluso o Atlético de Madrid o estivo seguindo para fichalo, pero ao final veu de novo para Monforte», señala Dámaso López.

El problema que se le presentó es que al haber jugado en Segunda B en la misma campaña solo podía hacerlo en Regional, pero el Lemos lo alineó igual, pero fue denunciado por el Boiro. Después fichó por el Burela, del que recibió 700.000 pesetas. Fue clave para ascenderlo a Tercera.

Con menos de 30 años puso punto y final a su carrera deportiva, a pesar de que tuvo oferta del Sada para seguir. No siguió ligado al fútbol como entrenador. Dámaso López destacó la calidad humana del jugador. «Fraga era moi bo compañeiro e facía piña no vestiario. Sen dúbida, foi un dos mellores futbolistas que pasou polo Lemos», concluye.

Hace diez años estuvo en el campo de A Pinguela presenciando el partido Lemos-Mugardos. En este escenario se reencontró con antiguos directivos, entre los que estaba Manolo Ferreiro.

Durante su estancia en Monforte entabló amistad con el gerente del restaurante JM, Ricardo García. «Foi un auténtico pai para min. Nunca lle gustou o fútbol, pero dende que viñen eu non perdía ningún partido. Eu traballaba con el e servía café, pero sen horarios. Foi unha auténtica bendición telo coñecido», concluye Fraga.

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