Con el cañón del Sil a sus pies

Un bodeguero de Sober atrae visitantes a su viña con un espectacular columpio

El columpio instalado por Breogán Pereiro en su viña tiene de fondo esta espectacular vista del cañón del Sil
El columpio instalado por Breogán Pereiro en su viña tiene de fondo esta espectacular vista del cañón del Sil
C.C.
monforte / la voz

Después de los meses de inactividad turística del confinamiento, las bodegas de la Ribeira Sacra deben buscar nuevas formas de atraer clientes a las viñas. En el caso del viñedo de la bodega Terra Brava en Doade, su dueño, Breogán Pereiro, ofrece a los visitantes una alternativa a los miradores y paseos desde los que contemplar los cañones del Sil: un columpio. Desde esta perspectiva, es mejorada la sensación de observar con ojos de águila el espectacular paisaje.

Su propuesta no solamente cuenta con este atractivo, también permite a los turistas pasear por las instalaciones de Terra Brava con la ayuda de carteles que señalan y explican las siete variedades de uva que se pueden encontrar por el camino. Para tener acceso a la ruta y al balancín hay que comprar una botella de vino, la bodega da a elegir entre un mencía por 20 euros o un caíño tinto por 25.

Breogán Pereiro con una de las botellas de la bodega, sentado en el columpio
Breogán Pereiro con una de las botellas de la bodega, sentado en el columpio

El columpio fue instalado por el dueño de Terra Brava hace 10 años para uso particular, en un primer momento. Se encuentra al final de la ruta marcada en una encina desde la que se puede ver parte del recorrido del río Sil por la zona de Doade. Pereiro reconoce el atractivo del balancín pero incide en que el objetivo que persigue la bodega con la ruta es dar a conocer cómo vende y trabaja los vinos. También recalca la importancia de que las personas «vexan o duro que é andar pola viña e que collan o valor do traballo que facemos, non do columpio».

El columpio y las particulares vistas sobre las que se suspende consiguieron tal fama que la gente empezó a colarse en el terreno para poder balancearse.

Pereiro cuenta que, por el momento, «a xente estase portando marabillosamente e o proxecto está encantando». Desde la apertura de los paseos por los terrenos de Terra Brava el fin de semana del 27 de junio, ya han acudido visitantes y la bodega ha recibido numerosas reservas para mediados del mes de julio. El dueño de las viñas incide en que la ruta «resulta bastante cómoda dentro da pendente que ten a ladeira» pero que «tampouco é recomendable para persoas maiores ou para vir con bebés».

«Agora o que quero é que a xente tome conciencia, merque unha botella de viño e escoite a historia e o traballo que hai detrás», conta Breogán Pereiro. También subraya la importancia del cumplimiento de las normas de la bodega de no tocar las cepas y las viñas, entre otras. Y alega que, de no ser así, «teremos que ir subindo os prezos para que soamente veña xente que pense que vale a pena vir aquí».

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