Precaución: osos pardos en período de letargo invernal

Una guía del Instituto Universitario de Xeoloxía de A Coruña previene sobre posibles encuentros con estos animales en O Courel

Marcas dejadas en la pared de una cueva de la sierra de O Courel por las garras de un oso pardo, en una imagen publicada en la guía que elaboró el Instituto Universitario de Xeoloxía de A Coruña
Marcas dejadas en la pared de una cueva de la sierra de O Courel por las garras de un oso pardo, en una imagen publicada en la guía que elaboró el Instituto Universitario de Xeoloxía de A Coruña

QUIROGA / LA VOZ

La presencia de osos pardos hibernantes en la sierra de O Courel -documentada por primera vez el año pasado- hace aconsejable tomar precauciones para evitar posibles encuentros problemáticos con estos animales durante el período invernal. Así lo considera el Instituto Universitario de Xeoloxía de A Coruña, que ha elaborado una guía sobre los refugios de osos que se dirige a los espeleólogos, cazadores, senderistas y otras personas que pueden visitar los lugares donde los plantígrados suelen pasar el invierno.

La guía fue preparada por la paleontóloga Ana García Vázquez -que ha estudiado la presencia de los osos en la sierra de O Courel en tiempos prehistóricos- y se basa datos recogidos por diversos expertos en los territorios de la cordillera Cantábrica que cuentan con poblaciones estables de esta especie protegida. La publicación advierte por una parte que «los osos en período de hibernación están en semialerta y podrían atacar si se ven en peligro». Asimismo, indica que las molestias causadas a los osos hibernantes en esta época del año -que es también el período de cría- pueden provocar el abandono de la osera y la pérdida de las camadas.

Los refugios más habituales de los osos durante la hibernación -señala por otro lado el manual- son las cuevas de dimensiones reducidas. Cerca del 80% de las oseras invernales registradas en el área cantábrica se encuentran en espacios de este tipo, que tienen una longitud media de 4,25 metros. En esta clase de refugios, la distancia media entre la entrada de la cavidad y el nido donde los osos pasan adormecidos la etapa de letargo invernal es de 1,72 metros.

 Otros refugios

Aunque es mucho menos común, los animales también se refugian en cuevas más grandes que pueden formar parte de sistemas de galerías. En tal caso, la distancia media entre la entrada de la gruta y el nido del oso es de 11,83 metros. La guía señala que los osos pardos pueden además pasar este período en nidos excavados por ellos mismos en el suelo -en los que también se refugian en verano- o en el interior de pequeños abrigos rocosos y en huecos de árboles que ofrezcan suficiente espacio.

En cuanto a la proximidad entre las oseras invernales y las áreas habitadas, los datos recopilados en el área cantábrica indican la distancia media entre los refugios y las carreteras es de 1,65 kilómetros y de dos kilómetros con respecto a los núcleos de población. La publicación del Instituto Universitario de Xeoloxía explica asimismo que no todos los osos pardos entran en estado de hibernación al llegar el invierno y que algunos ejemplares se pueden mantener activos a lo largo de todo el año. En la cordillera Cantábrica se ha podido comprobar que algunas hembras con crías de un año de edad nocaen en el estado de letargo y se alimentan principalmente de frutos secos silvestres.

Un estado biológico singular

Durante el período de hibernación, los osos pardos no comen, ni beben, ni orinan ni defecan, sino que reciclan las grasas almacenadas en su cuerpo durante el resto de año. En este proceso pueden llegar a perder entre el 20% y el 40% de la masa corporal. Durante el período de letargo es cuando las hembras paren los oseznos, que no entran en hibernación.

Con el fin de prevenir posibles incidentes, la guía elaborada por el instituto universitario coruñés recomienda elaborar en un futuro próximo una cartografía de las zonas de refugio «que debería estar incluida en el plan de recuperación del oso pardo». La entidad también aconseja regular en estas áreas durante el período de hibernación —que discurre entre los meses de diciembre y marzo— actividades como la espeleología, el turismo, la caza y la tala de árboles, y en general cualquier acción que produzca ruido y que pueda alterar a los animales. La publicación señala asimismo que la presencia de osos hibernantes en un territorio se puede detectar por la existencia de los propios nidos pero también por otras señales, como las marcas que dejan los plantígrados al afilar sus garras en las paredes de las cuevas y en la corteza de los árboles.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
3 votos
Comentarios

Precaución: osos pardos en período de letargo invernal