El turismo anima a abrir negocios, pero el abandono del casco viejo no ayuda
12 jun 2018 . Actualizado a las 05:00 h.La zona peatonal de Monforte se ha convertido en un gran área comercial al aire libre. Tiendas y hostelería abanderan la actividad económica en un municipio donde el ferrocarril, la industria y la construcción atraviesan desde hace tiempo horas más que bajas en cuanto a generación de empleo. El incipiente turismo en la Ribeira Sacra tira del carro, pero parece que todavía no lo suficiente. Tomando como referencia la parte del conjunto histórico cortada al tráfico, y también las calles Huertas e Inés de Castro, a las que se puede incluir en esa milla de oro del comercio local pese a que no están peatonalizadas, se contabilizan cerca de treinta bajos que albergaron negocios que de momento no encuentran relevo.
Hay locales que cierran y abren cada poco tiempo, al ritmo del mayor o menor tirón de los negocios -casi siempre franquicias- que se asientan en ellos. Otros, por el contrario, llevan muchos años sin ningún tipo de aprovechamiento. En el tramo de Doctor Teijeiro comprendido entre la plaza de España y la plaza de abastos se dan estas dos casuísticas. En el número 13 todavía se ve el cartel de una tienda de complementos que cerró no hace mucho. Un poco más adelante, en la esquina con Inés de Castro, el bajo que ocuparon en su día confecciones Ynesca sigue con los escaparates desiertos.
Entre la plaza de Abastos y la calle Abelardo Baanante existen tres bajos comerciales más que no encontraron relevo. Hay otro en el entronque con Julio Camba, donde en tiempos funcionó una tienda de calzado. Pero en este caso el deterioro del edificio en el que se ubicaba supone un fuerte condicionante. El plan especial de protección todavía está en una fase inicial y son muchos los que ven con escepticismo su eficacia práctica. «No sé que piensan proteger, cuando están dejando tirar todos los edificios de interés», dice un profesional, cuya oficina se encuentra en la calle Inés de Castro, en referencia a las últimas demoliciones en las calles Calvo Sotelo y Roberto Baamonde.
La proximidad al centro
A medida que nos alejamos del centro, la peatonalización pierde atractivo para la instalación de negocios. Entre el cruce con Julio Camba y la salida a la Plaza de Os Chaos, en Doctor Teijeiro se contabilizan diez bajos comerciales sin uso, aunque uno informa del traslado de la tienda a la calle Comercio. En esta última, la rehabilitación del edificio situado en la esquina con la plaza de España supuso un importante revulsivo. Aun así, y pese a la proximidad del Centro do Viño da Ribeira Sacra -donde funciona además la oficina de turismo- los locales vacíos son cuatro. Con la salvedad de la antigua pastelería Trébol, los otros se encuentran situados en edificaciones que precisarían de obras de rehabilitación.
Una encuesta realizada por el equipo redactor del plan de protección del casco histórico pone de manifiesto que los propietarios de los locales sitúan la necesidad de arreglo de las edificaciones muy por delante de otras mejoras relativas al alumbrado o la mejora de las condiciones de urbanización.
Tendencia a la concentración de negocios en puntos concretos de la zona peatonal
Pese a su proximidad con la plaza de Abastos, la calle Inés de Castro tiene un elevado porcentaje de bajos comerciales sin uso. Son en total cinco, y en algunos casos, como las antiguas confecciones Ynesca o el bar Escano, llevan mucho tiempo sin que nadie se interese por abrirlos de nuevo. Otro ejemplo llamativo está en la antigua cafetería Sésamo, situada en la calle de las Huertas. Las elevadas pretensiones económicas y el desinterés de algunos propietarios podrían explicar, según las fuentes consultadas, la falta de aprovechamiento de alguno de estos locales.
Ángel Folgueira, gerente del CCU, desde hace dos años y medio, cree que necesitaría una mayor perspectiva temporal para poder valorar la problemática del comercio en el casco histórico. «Muchos de esos negocios que llevan tanto tiempo cerrados no pude verlos en funcionamiento», explica. Folgueira aprecia, no obstante, cierta «tendencia a la concentración» de negocios en determinados puntos.
¿Calle Huertas peatonal?
El tramo peatonal de la calle Cardenal es sin lugar a dudas el de mayor aprovechamiento, pese a que presenta su vez los alquileres más costosos. La decisión de cerrarlo al tráfico motivó en su día airadas protestas entre vecinos y comerciantes. Paradójicamente, hoy sucedería algo parecido si alguien intentase revisar su peatonalización. En algún momento se llegó a barajar una solución similar para la calle Huertas, previa reorganización del tráfico. Pero ningún gobierno municipal se atrevió a pasar de los planos a la práctica.