monforte / la voz

En octubre del año pasado fue descubierto en la parroquia de Bolmente, en Sober, uno de los conjuntos de petroglifos de mayor interés de la Ribeira Sacra. El hallazgo fue realizado de forma casual por Ramón Sandoval -miembro de la asociación cultural O Colado do Vento y autor de varios libros de poesía- cuando buscaba setas. Para visitar este lugar hay que tomar el llamado Camiño da Paxota, una ruta tradicional muy transitada en tiempos por los vecinos de las localidades de Pacios, Piñeiro y Viloriz para llevar el ganado a las ferias de Sober.

El inicio del recorrido está en el lugar de Pacios. Una vez allí, hay que tomar la carretera en dirección a Matamá y al cabo de unos trescientos metros hay que desviarse a la derecha por un vial asfaltado que lleva pueblo de Cimadevila. Merece la pena detenerse un poco en esta localidad para visitar un castaño centenario que es tal vez el de mayor envergadura de todo el municipio. Unos cuatrocientos metros más adelante, a la derecha de la carretera, arranca el Camiño da Paxota. Es preciso andar por él un centenar de metros hasta llegar a una bifurcación. Justo en este punto, a la derecha del camino, se encuentra una finca en que sobresale un roquedal. Sobre esta peña están grabados los petroglifos.

Diseños prehistóricos

El conjunto de grabados está formado por más de una docena de círculos concéntricos y unos trescientos diseños circulares -del tipo conocido como cazoletas o coviñas- de varios tamaños. Algunas de ellas se encuentran unidas por surcos o trazos lineales que a veces parten del mismo centro de los círculos concéntricos. En la parte suroeste de la roca destacan varios motivos curvilíneos de metro y medio de diámetro con una gran cantidad de surcos y cazoletas concentrados en un espacio concreto.

Por su tipología, los petroglifos parecen datar entre el Calcolítico -o Edad del Cobre- y la Edad del Bronce. En el municipio se han catagalogado hasta ahora más de cuarenta conjunto de grabados prehistóricos, el número más elevado de todo el sur de la provincia.

Una localidad disputada en 1694 y luego extinguida

DESDE SOBER

Hay que salir por la carretera que lleva a Bolmente y Pinol. En el kilómetro 4, a la altura de Santa Marta, nos desviamos a la derecha hacia Bolmente y O Piñeiro. A 1,5 kilómetros hay un cruce de carreteras. Hay que seguir por la de la derecha hacia Viloriz y Pacios. Esta última localidad se halla a unos seiscientos metros. Estas son las coordenadas GPS del conjunto de petroglifos: latitud 42,42729 y longitud -7,59761

El lugar donde se encuentran los petroglifos y todo su contorno es conocido tradicionalmente por Antuín. El nombre procede de una antigua aldea, formada solo por un par de viviendas, de la que solo quedan algunos restos. Sobre esta localidad desaparecida se conserva unos documentos históricos que hacen referencia a un litigio entre los curas de las parroquias de San Martiño de Anllo y de Santa María de Bolmente. No se sabía con certeza a cuál de ellas pertenecía Antuín.

El litigio data de 1694. En los documentos se afirma que la casa fue construida diez años antes por un tal Juan Díaz de Antuín. Al año siguiente, el 2 de octubre de 1695, los párrocos acordaron una conciliación. No se sabe a qué parroquia pasó a pertenecer Antuín, al perderse una parte de dicho documento. En la actualidad el lugar pertenece a Bolmente.

Los vecinos de más edad de Pacios y Cimadevila recuerdan de siempre la casa en ruinas. Gran parte de la piedra de esta vivienda fue reaprovechada para construir una nueva en Cimadevila. Una vecina, Diamantina Pérez, vio cómo la transportaban en carros desde Antuín. La trasladó un vecino llamado Manuel Martínez que en 1947 finalizó la construcción de su nueva casa. Una piedra colocada sobre una de las ventanas, tiene grabada la fecha de laa obra y las iniciales de su propietario, M.M.

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Hacia los nuevos petroglifos de Sober